Dinorah Figuera ve como ‘paso muy importante’ que la CIDH lleve caso de Fernando Albán a la Corte IDH

La dirigente opositora Dinorah Figuera calificó como un «paso muy importante» la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de presentar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) el caso del exconcejal Fernando Albán, quien murió en 2018 mientras se encontraba bajo custodia del Estado venezolano.

Figuera se pronunció en su cuenta en X, donde dirigió un mensaje a Meudy Osío, viuda de Albán.

«Hoy vemos una luz al final del túnel, después del largo y tortuoso camino que has recorrido en tu incansable búsqueda de justicia, para que la muerte de nuestro querido Fernando, ocurrida mientras se encontraba bajo custodia del Estado, no quede impune», expresó.

La dirigente señaló que la decisión de la CIDH, que determinó «graves violaciones de derechos humanos» en el caso, abre una nueva etapa en la búsqueda de «verdad y justicia».

«El pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que establece graves violaciones de derechos humanos, entre ellas la detención arbitraria, la tortura y la ejecución extrajudicial de Fernando, representa un paso muy importante en este largo camino hacia la verdad y la justicia», afirmó.

Figuera manifestó además su expectativa de que la Corte IDH «vele por que se haga justicia» y que el Estado «cumpla con las recomendaciones y solicitudes formuladas por la CIDH».

«Que la verdad prevalezca y que la memoria de Fernando sea honrada con justicia. Mi hija y yo les abrazamos con mucho cariño a ti y a tus hijos, y te acompañamos, con solidaridad y esperanza, en esta lucha incansable por la verdad, la justicia y la dignidad de Fernando. Que Dios les acompañe», concluyó.

Más temprano, la CIDH informó previamente que presentó el 5 de agosto ante la Corte IDH el Caso N.º 14.267, relacionado con Venezuela y originado en una petición presentada ante la Comisión el 26 de abril de 2019.

El expediente aborda, según el organismo, la «responsabilidad del Estado por la detención arbitraria, la tortura y la ejecución extrajudicial» de Albán, y por las «agresiones a su familia y la impunidad».

Según la parte peticionaria, Albán fue detenido «sin una orden judicial ni una explicación» sobre los motivos de su arresto. «Durante unas veinte horas las autoridades habrían negado su detención, por lo que la familia denunció una desaparición forzada», dijo la comisión.

La CIDH señaló que, de acuerdo con el relato presentado ante el organismo, el 8 de octubre de 2018, mientras los abogados de Albán aguardaban su presentación ante un tribunal, la Fiscalía informó públicamente que el dirigente «se había suicidado» en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

La familia y la defensa cuestionaron desde el inicio esa versión y denunciaron diversas irregularidades en la investigación, entre ellas la existencia de «certificados de defunción contradictorios».

La parte peticionaria también señaló que antes de su muerte Albán había sido sometido a un proceso penal por «terrorismo y otros delitos». Según ese relato, únicamente dos funcionarios del Sebin fueron procesados por «incumplir sus deberes de custodia» y posteriormente recibieron «penas reducidas» que les permitieron recuperar la libertad.

Asimismo, la familia denunció «torturas, desaparición forzada y ejecución extrajudicial, sin que esas líneas se investigaran».

En su Informe de Admisibilidad y Fondo N.º 320/25, la CIDH determinó que la detención de Albán fue «arbitraria y constituyó una desaparición forzada de corta duración».

El organismo también concluyó que el exconcejal fue «torturado y ejecutado extrajudicialmente» mientras permanecía bajo custodia estatal.

La Comisión estableció además que el proceso penal iniciado contra Albán «vulneró el principio de legalidad» y que la investigación sobre su muerte «no fue diligente».

De acuerdo con las conclusiones del organismo, la detención «respondió a un móvil discriminatorio vinculado a su militancia opositora».

La CIDH determinó que «Venezuela es responsable por la violación»  de diversos derechos reconocidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre ellos los relativos a la personalidad jurídica, vida, integridad y libertad personales, garantías judiciales, legalidad, presunción de inocencia, honra, dignidad, vida privada y familiar, igualdad y protección judicial.

Al someter el caso ante la Corte IDH, la CIDH solicitó que el tribunal declare la «responsabilidad internacional» del Estado venezolano y establezca «medidas de reparación».

Entre las acciones solicitadas figura una «reparación integral» por «las violaciones declaradas, en sus aspectos material e inmaterial, mediante compensación económica y satisfacción».

La Comisión también pidió establecer un programa de rehabilitación y atención psicológica y psicosocial para los familiares de Albán, siempre que estos estén de acuerdo y mediante un proceso concertado.

Asimismo, solicitó una «investigación seria» y realizada dentro de un «plazo razonable» que permita esclarecer los hechos y determinar la responsabilidad de todos los involucrados, incluida la eventual cadena de mando, garantizando además la participación de los representantes legales de la familia.

El organismo pidió igualmente «dejar sin efecto las consecuencias de la investigación y los antecedentes judiciales, administrativos, penales o policiales que pudieran existir contra el señor Albán y su familia».

Entre las medidas planteadas también se encuentra la prevención, investigación y sanción de posibles actos de «hostigamiento, persecución o amenazas» contra la familia del exconcejal y los integrantes de su defensa.

Como garantías de no repetición, la CIDH propuso medidas destinadas a fortalecer la «independencia en la designación de la Fiscalía General», garantizar «investigaciones imparciales» sobre muertes ocurridas bajo custodia estatal y evitar pronunciamientos públicos de las autoridades sobre las causas penales que permanezcan pendientes.

También planteó capacitar a funcionarios del Sebin, el Ministerio Público y el Poder Judicial sobre los derechos de las personas detenidas y las obligaciones de debida diligencia.

Fernando Albán tenía 56 años al momento de su muerte. Era dirigente opositor, miembro del partido Primero Justicia (PJ) y concejal del municipio Libertador del Distrito Capital.

Fue detenido el 5 de octubre de 2018, después de regresar de Estados Unidos, donde había participado en actividades relacionadas con la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tres días después murió mientras permanecía bajo custodia del Sebin.

La versión oficial difundida inicialmente durante el entonces Gobierno de Nicolás Maduro sostuvo que Albán se había quitado la vida al lanzarse desde el décimo piso de la sede del organismo de inteligencia, en Caracas.

En 2019, la exfiscal Luisa Ortega Díaz denunció ante la Corte Penal Internacional (CPI) el caso del dirigente opositor.

Posteriormente, en mayo de 2021, el entonces fiscal general Tarek William Saab afirmó que Albán había sido asesinado por dos funcionarios del Sebin.

Ese mismo año, Saab informó que ambos agentes fueron condenados por homicidio culposo, quebrantamiento de las obligaciones de custodia, agavillamiento y favorecimiento de fuga agravada.

Los dos funcionarios admitieron los hechos y recibieron una pena de cinco años y 10 meses de prisión.

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