A dónde fue a parar Alias El Conejo: La nueva cacería tras la muerte de El Koki

Fue en diciembre de 2021 cuando residentes de Tejerías, una pequeña ciudad en el estado norteño de Aragua, Venezuela, comenzaron a notar sucesos extraños: fiestas salvajes en plazas públicas organizadas por la pandilla de la zona a las que asistían hombres y mujeres con acento caraqueño y vestimenta distinta. También percibieron más armas en circulación y un ambiente muy tenso para ser navidad.

Dos mes después, en febrero, el trasfondo de las novedades quedó claro cuando las fuerzas de seguridad tomaron la zona y mataron a Carlos Luis Revete, alias “el Koki”, el hombre más buscado de Venezuela. La muerte del Koki puso fin a una de las cacerías humanas más grandes de los últimos tiempos, que comenzó en 2015 con tomas policiales en la Cota 905, el extenso barrio pobre de Caracas que él y su pandilla habían convertido en un bastión criminal. En ese tiempo, hubo avistamientos e informes del Koki en todas partes: desde Colombia hasta Perú. Pero resultó que se había estado escondiendo a solo dos horas de Caracas, donde había buscado la protección del jefe de una pandilla local: Carlos Enrique Gómez Rodríguez, alias “el Conejo”.

Antes de la muerte del Koki pocas personas sabían de alias el Conejo, quien no tiene la misma fama que otros delincuentes y se consideraba uno más en el mapa criminal, pero no lo es.

El Conejo ha hecho lo que pocos delincuentes logran hacer y es construir un imperio criminal de bajo perfil: desde hace cinco años mantiene un férreo control sobre Tejerías, capital del municipio Santos Michelena, un territorio estratégico por su ubicación y por albergar la tercera zona industrial de Venezuela, como reseñó Crónica Uno.

No se conocen las razones que tuvo el Conejo para hospedar al Koki en su zona de dominio. Sin embargo, lo que está claro es que desde la muerte del Koki ahora el perseguido es él y su reinado criminal está en peligro.

El reinado del Conejo

Los residentes de Tejerías conocen a alias al Conejo desde que era un niño, pues nació en el sector. Por un tiempo no le vieron el rostro y se comenta en el pueblo que estuvo preso, pero no les consta. Lo que sí saben es que luego de que la policía acabara con la banda que antes mandaba en el territorio, él tomó su lugar. De eso hace unos cinco años.

“Aquí no le dicen ni Conejo ni malandro, le dicen el ‘Deportista’. El Deportista dice que hoy hay reunión y hay que ir”, dijo a InSight Crime un residente de Tejerías bajo anonimato.

Estas frases dan idea del temor que ha generado en la comunidad y el poder que tiene su banda, que se ha dedicado a extorsionar a las empresas que hay en la zona industrial de Tejerías y a pequeños comercios. Y los que no pagan, sufren las consecuencias, como la Galletería Puig, a la que incendiaron en 2019, según investigaciones del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC).

Pero el Conejo no solo se ha dedicado a la actividad criminal, sino que también se ha enfocado en tener control social, y para lograrlo emula tácticas de sus pares. Al igual que el Tren de Aragua, con la Fundación Somos El Barrio JK, también fundó la propia y la nombró como la canción de Shakira: Pies Descalzos. Esta información fue confirmada por su pareja tras ser detenida por las fuerzas de seguridad de Venezuela.

A través de la fundación, el delincuente distribuye las bolsas de comida de los Comités Locales de Abastecimiento Producción (CLAP) y da medicinas y almuerzos solidarios a los más necesitados de la comunidad. También le sirve para realizar actividades con niños y adolescentes, en las que conecta con ellos para atraerlos a la pandilla.

Para él, la fundación es su forma de legitimarse frente a la población en la que es él, no los organismos gubernamentales ni de seguridad, quien impone las normas. En Tejerías las parejas no pueden discutir porque, si hay un culpable, podría ser golpeado o asesinado; tampoco existen los robos, y cada casa debe tener afuera un bombillo para iluminar la calle, además del jardín cortado y el frente pintado. Y quien desobedezca “le tocan la puerta a las 2 de la madrugada y le dan palo”, como narró un local a InSight Crime.

Aún más, aparte de controlar las economías y a la población, el Conejo extendió sus tentáculos al poder político. Dos residentes de Tejerías le relataron a InSight Crime que miembros de la banda fueron casa por casa y exigieron votar por el alcalde que resultó reelegido. Uno de los entrevistados destacó que a cada casa que la pandilla visitó le pegaron una calcomanía roja. Del candidato opositor, puede decirse que finalizadas las elecciones, este se fue de Tejerías, contó el vecino bajo anonimato.

Aunque luego de la muerte del Koki circuló la información de que se había emitido una orden de captura contra el alcalde por sus nexos con la pandilla, esto finalmente no se dio, y tampoco InSight Crime pudo corroborar el vínculo entre el político y el delincuente. El alcalde Pedro Hernández, por su parte, ha negado categóricamente cualquier conexión de ese tipo.

De lo que sí se tiene certeza es que el padre del Conejo fue nuevamente elegido como concejal del municipio Santos Michelena, que en 2021 se clasificó entre los 10 más violentos del país, según el Observatorio Venezolano de Violencia.

Corre, Conejo, corre

Al parecer dichas conexiones políticas le han permitido a Conejo evadir problemas con las autoridades, pero su amistad con El Koki podría ser su ruina. El 6 de febrero, un enfrentamiento entre las autoridades y miembros de las bandas de El Koki y el Conejo fue el primer indicio de que el primero no había huido tan lejos como se pensó al comienzo. El Koki huyó hacia un área montañosa en los alrededores de Tejerías, lo que desató una furiosa persecución en su contra. Dos días después, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) lo capturó y lo asesinó. Incluso se informó erróneamente que el Conejo fue dado de baja en el mismo operativo.

Para conmemorar la muerte de El Koki, el Conejo y otro de los pranes más buscados de Venezuela, Wilexis, al parecer coordinaron acciones el 18 de febrero. En las montañas alrededor de Tejerías, unos 40 miembros de la banda del Conejo hicieron disparos al aire en señal de respeto, según el relato de un periodista venezolano.

Desde entonces, se dice que no se ha visto a el Conejo por Tejerías. La policía ha detenido a siete presuntos miembros de su banda, así como a su pareja, quien dio detalles de cómo opera la organización.

Dado el precedente con El Koki, el Conejo podría tener los días contados.

Con información de Insightcrime

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