Ronquidos en la menopausia: por qué aparecen, señales de alarma y claves para mejorar el sueño

Dormir es esencial para la salud y el bienestar, pero durante la menopausia muchas mujeres experimentan problemas de sueño. Los cambios hormonales, los sudores nocturnos y el estrés pueden impedir un descanso reparador. Además, existen trastornos del sueño que pueden comenzar o intensificarse en esta etapa, entre ellos, la apnea obstructiva del sueño y los ronquidos.

Tal como señala la Sociedad Internacional de Menopausia, un sueño reparador es vital para la salud cerebral, cardíaca, ósea y emocional durante y después de la menopausia. “Dormir mal puede empeorar los síntomas y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, pero pequeños hábitos diarios pueden mejorar la calidad del sueño”, explica la entidad.

La doctora Silvana Malnis (MN 126607), que forma parte del Servicio de Neumonología y el Laboratorio de Sueño del Hospital Alemán, explicó a Infobae que el ronquido es uno de los cambios que ocurren en muchas mujeres en menopausia, hayan roncado o no antes de esta etapa.

Durante ese período, las hormonas cambian de lugar de producción. Los estrógenos y la progesterona sostienen el tono muscular de la vía aérea superior, es decir, la garganta (laringe y faringe). “La progesterona funciona como un estimulante respiratorio natural y contribuye a mantener activos los músculos dilatadores de la faringe, en particular el geniogloso, que es la base de la lengua”, detalló Malnis.

“Cuando la producción de hormonas disminuye en la perimenopausia y la posmenopausia, esos músculos se relajan más de lo habitual durante el sueño, la vía aérea se estrecha y el paso del aire produce la vibración de los tejidos blandos, lo que se manifiesta como ronquido. Existen estudios que han demostrado que la actividad de los músculos de la vía aérea superior varía según el estado hormonal de la mujer”, agregó.

Menopausia, sofoco, abanico, mujer madura, alivio del calor - (Imagen Ilustrativa Infobae)Los sofocos y la sudoración nocturna fragmentan el sueño y están ligados a microdespertares frecuentes en la menopausia (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esto se suma un segundo factor, según la doctora: la redistribución de la grasa corporal. En ese sentido, afirmó que con la caída estrogénica, la grasa tiende a depositarse menos en caderas y muslos y más alrededor del cuello y el abdomen, incluso sin un aumento marcado de peso.

“Ese tejido adicional alrededor de la faringe reduce todavía más el calibre de la vía aérea. Por eso, muchas mujeres que ya roncaban levemente notan que el ronquido se intensifica en esta etapa, y otras que nunca habían roncado comienzan a hacerlo recién en la transición menopáusica”, describió la especialista.

Mujer sentada con la mano en la frente y los ojos cerrados, expresando incomodidad.Los sofocos son episodios de calor súbito y sudor, frecuentes en la menopausia, afectan la calidad de vida y del sueño y pueden presentarse varias veces al día (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, la doctora Rosana Molina (MN 75793), médica del Servicio de Ginecología y Mastología, a cargo del Consultorio de Climaterio del Hospital Alemán, explicó a Infobae que durante la transición a la menopausia es muy frecuente que cambie la calidad del sueño.

“Muchas mujeres empiezan a dormir menos horas, se despiertan varias veces durante la noche, tardan más en conciliar el sueño o sienten que el descanso no es reparador. Los cambios hormonales propios de esta etapa, especialmente la disminución de estrógenos y progesterona, pueden influir sobre los ciclos del sueño, la regulación de la temperatura corporal y también sobre el tono de los músculos y tejidos de la vía aérea superior”, aseguró la experta.

Una mujer de mediana edad con cabello castaño ondulado, vestida con un suéter azul oscuro, mira con el ceño fruncido en un entorno interior.Durante la perimenopsuia y menopausia es frecuente sentir que el descanso no es reparador (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esto pueden sumarse otros factores que favorecen el ronquido: dormir boca arriba, consumir alcohol por la noche, fumar, tomar determinados medicamentos sedantes o relajantes musculares y presentar congestión nasal.

Molina indicó que los sofocos, la sudoración nocturna, la ansiedad y los cambios de ánimo pueden fragmentar el sueño: “En muchas mujeres el problema no es solamente respiratorio: existen distintos mecanismos relacionados con el climaterio que pueden alterar simultáneamente la calidad del descanso”.

Remarcó también que es importante diferenciar un ronquido ocasional de un cuadro que requiere evaluación: “Si el ronquido es muy intenso, aparece prácticamente todas las noches, existen pausas en la respiración, despertares con sensación de ahogo, cefalea matinal o mucho cansancio somnolencia durante el día, conviene consultar al médico”.

Otros trastornos del sueño que pueden surgir en la menopausia

Imagen ilustrativa de una mujer con una expresión de cansancio y un despertador en una noche de insomnio, destacando los efectos en la salud y el bienestar. (Imagen ilustrativa Infobae)Dormir mal puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas y empeorar síntomas asociados a la menopausia (Imagen ilustrativa Infobae)

La doctora Malnis alertó que el ronquido “suele ser apenas la punta del iceberg”. De acuerdo a la evidencia disponible, entre el 40% y el 60% de las mujeres en la transición menopáusica y la posmenopausia experimentan algún tipo de alteración del sueño.

La médica enumeró los cuadros más frecuentes:

  • Insomnio: es la dificultad para conciliar y mantener el sueño por despertares frecuentes durante la noche. Suele estar directamente relacionado con los sofocos y sudores nocturnos, ya que cada episodio produce un microdespertar que fragmenta la arquitectura del sueño.
  • Alteraciones del ritmo circadiano: la menopausia se asocia a una menor secreción de melatonina, lo que puede adelantar el horario de sueño o dificultar mantenerlo continuo.
Una mujer con cabello oscuro duerme en una cama con sábanas blancas con la boca abierta junto a un reloj digital que marca las tres y diecisiete.La redistribución de grasa corporal hacia cuello y abdomen favorece el estrechamiento de la vía aérea y el ronquido (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Apnea obstructiva del sueño (AOS): se trata del ronquido con pausas respiratorias observadas por un tercero, sensación de ahogo nocturno, sueño no reparador o somnolencia diurna marcada. El riesgo de desarrollar apneas aumenta de manera significativa después de la menopausia, de forma independiente de la edad y del peso corporal, aunque ambos factores lo potencian, dijo la doctora.

La combinación de menor tono muscular faríngeoredistribución de grasa cervical y pérdida del efecto protector de la progesterona explica por qué la prevalencia de AOS en mujeres posmenopáusicas se acerca a la que se observa en varones de edad similar, algo que no ocurre antes de la menopausia. “La apnea no siempre se presenta con el ronquido ‘clásico y fuerte’: en mujeres suele manifestarse también como insomnio, fatiga diurna, dolores de cabeza matutinos o cambios del ánimo, lo que hace que muchas veces se subdiagnostique”, explicó Malnis.

  • Síndrome de piernas inquietas: según la Clínica Mayo, es una afección que causa una fuerte necesidad de mover las piernas. La necesidad de moverse suele deberse a dolor o a una sensación de incomodidad en las piernas. Suele ocurrir por la tarde o la noche al estar sentado o recostado. Está vinculado a cambios en el metabolismo del hierro y en la regulación de la dopamina, que también se ven afectados por el descenso hormonal.

Qué tratamientos se deben seguir ante los trastornos del sueño

Una mujer habla con una doctora en un consultorio médico con plantas y documentos sobre la mesa.Consultar al médico es clave si el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, somnolencia diurna o hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Malnis indicó que el tratamiento depende del trastorno específico y de la evaluación médica y enumeró los siguientes:

  • Ronquidos: en el caso de un ronquido simple, la primera línea de tratamiento es el descenso de peso corporal. “Recomiendo que ese descenso del peso corporal sea acompañado con alimentación siguiendo el ritmo circadiano, que es ‘cuando se esconde el sol, se cierra la cocina’. Es decir, que la alimentación sea solamente en horarios de sol, diurnos”. En caso de que el ronquido esté acompañado de apneas del sueño, lo aconsejable es una visita al otorrino, dijo la experta.

Muchas veces, con una cirugía de amigdalectomía mejora la ventilación y disminuye el ronquido. Cambiar la posición en la cama, dormir semisentado, utilizando las almohadas en cuña, dormir de costado y en algunos otros casos, los dispositivos de avance mandibular, que adelantan la mandíbula y llevan la lengua hacia adelante, se mejora toda la estructura de la faringe, la posición de la lengua y disminuye el ronquido, explicó Malnis.

Vista lateral de una persona durmiendo en una cama, con una máscara CPAP conectada a un tubo, y una lámpara encendida en la mesita de noche.El CPAP es el tratamiento indicado para casos graves de apnea obstructiva del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Insomnio: la primera línea de tratamiento recomendada por la evidencia no es farmacológica sino la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que trabaja sobre los hábitos y pensamientos que perpetúan las dificultades para dormir, con resultados sostenidos en el tiempo y sin los riesgos de dependencia de los hipnóticos. Evaluar qué es lo que pasa en el día que tiene que ver con lo que ocurre durante la noche, explicó Malnis.
  • Sofocos y sudores nocturnos: cuando son el principal disparador del despertar, tratarlos mejora el sueño de forma directa, señaló la médica. “Esto puede lograrse con terapia hormonal de la menopausia (evaluando riesgos y beneficios de forma individual con el médico tratante) o con alternativas no hormonales”.
  • Apnea del sueño: la doctora remarcó que es imprescindible un estudio del sueño (polisomnografía o poligrafía respiratoria) para confirmar el diagnóstico y su gravedad.
Mano con guante azul sostiene tubo de ensayo con muestra de sangre y partículas. Fondo con equipo de laboratorio y secuenciador de ADN.Ante el síndrome de piernas inquietas corresponde estudiar los depósitos de hierro, ya que su reposición suele mejorar los síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tratamiento varía según el grado de apnea y se realiza con el uso del CPAP (presión positiva continua en la vía aérea), que es un dispositivo médico que envía un flujo constante de aire a presión a través de un tubo y una mascarilla, que revierte las pausas respiratorias y mejora la calidad del sueño. En casos leves pueden considerarse dispositivos de avance mandibular u otras alternativas indicadas por un especialista en medicina del sueño, señaló la experta.

  • Síndrome de piernas inquietas: Malnis indicó que ante este síndrome corresponde estudiar los depósitos de hierro (ferritina), ya que su reposición suele mejorar de forma significativa los síntomas, además de otras medidas específicas.
  • Alteraciones del ritmo circadiano: en estos casos puede indicarse fototerapia (exposición a luz brillante en horarios determinados) y, en algunos casos, melatonina, siempre bajo supervisión profesional.

Recomendaciones para un sueño de buena calidad

Mujer de aproximadamente 60 años, con cabello gris, acostada boca arriba en una cama con sábanas blancas, ojos cerrados y brazos extendidos.Dormir bien durante y después de la menopausia es vital para la salud cerebral, cardíaca, ósea y emocional, según la Sociedad Internacional de Menopausia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá del tratamiento específico de cada trastorno, hay 15 medidas generales que ayudan a proteger el sueño durante el climaterio, según ambas especialistas:

  • Mantener horarios regulares para comer, acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, para sostener el reloj biológico.
  • Cuidar el ambiente de la habitación: debe estar oscura, silenciosa y fresca, alrededor de 22 grados C (porque el calor corporal propio de los sofocos no se debe sumar al de un cuarto caluroso).
  • Evitar el alcohol: además de fragmentar el sueño, relaja aún más la musculatura de la vía aérea y empeora tanto el ronquido como la apnea.
  • Reducir la cafeína desde la tarde.
  • Evitar comidas copiosas cerca de la hora de dormir.
  • Sostener actividad física regular: mejora la calidad del sueño y ayuda a controlar el peso y la distribución de la grasa corporal.
  • Evitar el ejercicio intenso en las horas previas a acostarse.
  • Priorizar el manejo activo de los sofocos, ya sea con las medidas indicadas por el médico o con estrategias de regulación de la temperatura (ropa de cama transpirable, capas livianas), porque controlarlos es una de las formas más eficaces de dejar de fragmentar el sueño.
(Imagen Ilustrativa Infobae)La actividad física regular mejora la calidad del sueño y ayuda a controlar el peso y la distribución de la grasa corporal en la menopausia (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Dormir de costado en lugar de boca arriba, una medida simple que reduce el colapso de la vía aérea en personas con ronquido o apnea leve.
  • Aplicar técnicas de relajación o manejo del estrés antes de dormir, ya que la ansiedad asociada a esta etapa también contribuye al insomnio.
  • Mantener un peso saludable, ya que el sobrepeso es uno de los principales factores asociados al ronquido y a la apnea del sueño.
  • Limitar las pantallas durante la última hora del día y generar una rutina nocturna que favorezca la relajación.
  • Utilizar una almohada que permita mantener una posición cómoda y una adecuada alineación de cabeza y cuello.
  • No automedicarse con sedantes, relajantes musculares o antihistamínicos, ya que algunos medicamentos pueden empeorar los ronquidos o los trastornos respiratorios nocturnos.
  • Consultar al médico. El ronquido puede ser simplemente un fenómeno aislado, pero también puede ser la manifestación inicial de una apnea obstructiva del sueño. Si existen pausas respiratorias, despertares frecuentes, sensación de ahogo, somnolencia diurna marcada, dificultad para concentrarse o hipertensión, corresponde realizar una evaluación médica y un estudio del sueño, señaló Molina.

“La buena noticia es que muchos de los problemas del sueño que aparecen durante el climaterio pueden mejorar significativamente cuando se identifica qué los está provocando y se realiza un abordaje individualizado”, concluyó Molina.

por INFOBAE

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