Bogotá, una ciudad fantasma por un simulacro obligatorio contra el coronavirus

La bulliciosa Bogotá, una urbe de casi ocho millones de habitantes, amaneció vacía este viernes, con aspecto de ciudad fantasma, por el inicio de un simulacro de cuarentena decretado por la alcaldesa Claudia López como preparación para enfrentar el coronavirus.

Las calles de la capital colombiana estaban desiertas esta mañana, el servicio de transporte púbico apenas funcionaba para llevar los pocos pasajeros autorizados a moverse, el comercio con las persianas abajo, salvo los supermercados, y un silencio casi de monasterio en las ruidosas avenidas en acatamiento a la orden de la alcaldesa.

Los hoteles de Bogotá también estaban desiertos porque los huéspedes que llegaban, por negocios o turismo, cancelaron sus reservas y los vuelos se reducen día tras día, hasta que la próxima semana se cierren los cielos del país, al menos para los internacionales.

Incluso las peluquerías y salones de belleza, un negocio boyante en Bogotá y toda Colombia, que abren incluso antes de las seis de la mañana para que la gente pueda arreglarse antes de ir al trabajo o a reuniones de negocios, estaban hoy cerradas.

«Simulacro vital»

Según el decreto de la Alcaldía, el «simulacro vital» de aislamiento en Bogotá, donde han sido confirmados 53 de los 128 casos de COVID-19 de Colombia, es obligatorio y comenzó a las cero horas de este viernes y finalizará a la medianoche del lunes 23.

Serán cuatro días de encierro para, por un lado evitar que se propague el virus y, por otro, ver como funcionan los servicios de emergencia y corregir lo que sea necesario.

«Este simulacro no es un puente de vacaciones, no es para irse de paseo, vamos a restringir las actividades turísticas. En algún momento esta pandemia va a requerir que hagamos en Bogotá y en Colombia una cuarentena obligatoria, así que debemos aprender», advirtió la alcaldesa López.

Otras ciudades, como Medellín o Cali, pondrán en marcha medidas medidas similares durante este puente festivo de San José, y en decenas de municipios rige desde mediados de semana el toque de queda como parte de la guerra declarada contra el coronavirus.

El gobernador del departamento de Antioquia, Aníbal Gaviria, también decretó «una cuarentena por la vida en toda la jurisdicción» desde las siete de la noche de este viernes hasta las tres de la madrugada del martes 24.

Las iniciativas de las autoridades regionales causaron malestar al Gobierno nacional, que el miércoles les advirtió que debían ser coordinadas con la Presidencia, pero al final las aguas se calmaron bajo el principio de que la salud de los ciudadanos está por encima de cualquier vanidad política.

Los mayores de 70 en cuarentena

Además del simulacro de Bogotá, el Gobierno nacional ordenó a partir de este viernes, y hasta el 31 de mayo, la cuarentena obligatoria para los mayores de 70 años, dado que las personas ancianas son las que más han muerto en países como Italia y España.

«A algunas personas les parecerán exageradas las medidas del Gobierno, pero creo que es buena porque cuida a los viejos, se preocupa por la salud de la gente», dijo a Efe José María Gómez, un veterano de la guerra de Corea, de 88 años, que vive con su esposa, Guillermina Guasca, de 81, en una casa del barrio Venecia, en el sur de Bogotá, un sector repleto de negocios que hoy no abrieron.

En las avenidas del centro y del distrito financiero de Bogotá, por donde a diario circulan millones de personas, también estaban solas hoy porque ni los ciclistas o peatones pueden salir.

La obligatoriedad de la medida dejó preocupados a los vendedores ambulantes que abundan en Bogotá y que basan su sustento en las ventas diarias, quienes se quejaban de la falta de apoyo de las autoridades para sobrevivir en los días de la medida.

Uno de los pocos lugares de la capital colombiana que abrió hoy, con la debida autorización, es Corabastos, el mercado mayorista de la ciudad, para asegurarse de que haya abastecimiento de alimentos.

«Hoy está normal el precio, hubo hartísima comida pero no hubo compradores, los compradores vinieron fue ayer», dijo a Efe Édgar Villareal, un vendedor de hortalizas en Corabastos, quien explicó que los supermercados y tiendas se abastecieron el jueves para garantizar el suministro al público.

EFE