22 años de prisión para Chauvin por el asesinato de George Floyd

No devolverá a George Floyd a sus seres queridos y a una familia «para siempre rota». No se lo devolverá a Gianna, la niña de siete años que este viernes recordaba en un vídeo grabado emitido en un tribunal de Mineápolis que pregunta por su padre «todo el tiempo» y suspiraba; «quiero jugar con él, divertirnos, montarnos en un avión…» No es para algunos ni siquiera lo que realmente hace justicia y puede ser solo una nota a pie de página en una turbulenta y violenta historia de uso letal de fuerza por la autoridad contra las minorías. En cualquier caso, el sistema legal de Estados Unidos ha hablado. Derek Chauvin, el exagente de policía blanco condenado por el asesinato el 25 de mayo del año pasado de Floyd, ha sido sentenciado este viernes a una pena de 22 años y medio de cárcel.

Dos meses después de que un jurado popular declarara culpable a Chauvin de los tres cargos que enfrentaba tras un juicio de seis semanas y casi 10 horas de deliberación, el juez Peter Cahill ha dictado la sentencia por el más grave de ellos, el de asesinato en segundo grado. No era la más alta que se podía imponer según las directrices del estado (30 años) pero sí es elevada y envía a Chauvin, de 45 años, a una prisión que de momento no se ha hecho pública.

Momentos emocionales

La vista, como el juicio, ha sido retransmitida en directo desde las instalaciones judiciales del condado de Hennepin, donde Chauvin antes de conocer su sentencia ha escuchado las intervenciones de Gianna (por vídeo) y otros familiares de Floyd, las intervenciones de la fiscalía, desde la que se ha agradecido a los policías que «no se escondieron tras el muro azul» y declararon contra su antiguo compañero, pero también la de su defensa y la de su madre, Carolyn Pawlenty. Esta, en una emocionada intervención luchando por contener las lágrimas, ha asegurado: «mi hijo no es racista (…), es un buen hombre (…) Cuando lo sentencien me estarán sentenciando también a mí».

Como se esperaba dado que tiene pendiente un caso federal y porque podría afectar a potenciales apelaciones, Chauvin ha decidido no hacer una declaración formal pero sí ha pronunciado unas palabras para mostrar directamente sus «condolencias a la familia Floyd». Crípticamente, también ha asegurado que saldrá a la luz en el futuro «información de interés» que, ha dicho, espera «que les de algo de paz».

Agravantes

El juez Cahill había rechazado este mismo viernes la petición de Eric Nelson, el abogado defensor del expolicía, de que se realizara un nuevo juicio y que se investigara la conducta de uno de los miembros del jurado. A la hora de tomar su decisión, el magistrado también ha obviado las peticiones de indulgencia de la defensa, que ha tratado de apelar a la falta de historial criminal de Chauvin (aunque en sus 19 años en el cuerpo acumuló 22 quejas o investigaciones internas), ha denunciado que corre riesgo especial en prisión (ha pasado los dos últimos meses prácticamente aislado en confinamiento solitario en una cárcel de máxima seguridad) y lo ha definido como producto de «un sistema roto».

Cahill en cambio ha tomado su decisión tras haber aceptado considerar cuatro agravantes de los cinco que presentó la fiscalía cuando buscó una sentencia de 30 años: que Chauvin abusó de su posición de autoridad y confianza, la crueldad particular de su acción, que cometiera el crimen junto a otros tres agentes y que matara a Floyd, manteniendo la rodilla en su cuello durante nueve minutos y 29 segundo tortuosos, cuando había menores presentes.

Si una de esas menores, la adolescente Darnella Frazier, no hubiera grabado el vídeo que le ha merecido una inédita mención en los premios Pulitzer, el mundo no habría sido testigo del horror, EEUU posiblemente no habría vivido la mayor ola de protestas y despertar de conciencia social sobre sus injusticias raciales en décadas y el desenlace del caso bien podría haber sido otro.

El debate sobre la policía, irresuelto

Lo que lo decidido en Mineápolis no cambia es el profundo e irresuelto debate sobre el futuro de la policía en EEUU. Aunque el caso de Floyd dio alas a un movimiento que llama a retirar fondos a la policía y redirigirlo a programas de salud mental o sociales y comunitarios, los vientos políticos están soplando ahora en dirección contraria, especialmente dado el aumento de asesinatos con armas de fuego y otros crímenes violentos que empezó durante la pandemia.

Esta misma semana el presidente Joe Biden ofreció un discurso abogando claramente por incrementar la financiación de la policía en lugar de reducirla y animó a los estados a usar fondos de las ayudas federales por la pandemia para reforzar sus departamentos. Y en las primarias demócratas para la alcaldía de Nueva York se ha colocado como líder Eric Adams, un expolicía que ha hecho del mensaje de mano dura y de rotunda oposición al movimiento de recorte de presupuesto policial eje central, y triunfal, de su campaña.

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