Un amor roto a martillazos y puñaladas

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«Chander» mató a su mujer, Yarelis Carolina Zárraga, por no hacerle la cena. Bañado en sangre, corrió por la invasión La Pastora con su cuerpo en hombros. La Policía capturó al sospechoso. Un tribunal lo condenó a 19 años de cárcel por homicidio calificado. Lo recluyeron en Uribana. Sus niños crecen sin padres

Las latas de zinc que hacían de paredes en la residencia de la familia Abreu Zárraga, en la invasión La Divina Pastora, en la parroquia El Danto del municipio Lagunillas, desaparecieron. El terreno lo vendieron para costear los gastos del abogado y pagar la vacuna que garantizaría el bienestar del jefe de la casa dentro de una celda en el pabellón C del Centro de Arrestos Preventivos de Cabimas. Todo cambió luego que Eduar Alexánder Abreu Marín, de 26 años, asesinara a su mujer Yarelis Carolina Zárraga Daboin, de 19, delante de sus tres hijos. El hombre la golpeó en la cabeza con un martillo y luego la apuñaló en el abdomen.

El consumo excesivo de alcohol, problemas con drogas y la efusividad de una rutinaria discusión entre pareja se convirtió en fatalidad aquella noche del 7 de marzo de 2013. «Chander», como es conocido, arreglaba el gallinero que días antes había desmontado, con la intención de venderlo por 50 bolívares para comprarse una botella de ron. Yarelis estaba molesta y esa noche ignoró sus altaneras solicitudes de comida. Ese fue el detonante.

Los gritos, ya habituales, no fueron motivo de preocupación para los vecinos, quienes jamás imaginaron que sería la última vez que los escucharían. La pelea continuó y unos 40 minutos después aparentemente regresó la calma. «Chander» entró al rancho sigilosamente y se avalanzó contra su mujer. Utilizando el martillo que tenía en la mano la golpeó en la cabeza. Yarelis cayó al suelo inconsciente y el hombre, quien consideraba el amor de su vida, tomó un cuchillo y la hirió dos veces en el abdomen. Los niños de cuatro, dos y una pequeña de meses de nacida presenciaron el crimen, informó la Policía.

La noche pareció transcurrir mucho más lenta. Fue ya casi a las 2.00 de la madrugada cuando Abreu rompió el silencio. De forma desesperada llamó a su papá, Juan Ramón Abreu, quien vivía en un rancho vecino. «Cuando lo escuché sabía que había pasado algo malo. Su grito nunca lo olvidaré. Él estaba sin camisa y todo lleno de sangre. La tenía a ella cargada en sus brazos. Estaba como muerta. No podía creer lo que veía», recordó el anciano.

Padre e hijo corrieron casi medio kilómetro con la mujer en brazos hasta el Centro de Diagnóstico Integral de la urbanización Ciudad Urdaneta. La muchacha se desangraba, pero aún respiraba. Recibió los primeros auxilios y requería ser trasladada hasta el Hospital Pedro García Clara. La ambulancia nunca llegó. Murió a las 6.30 de la mañana del 8 de marzo.

La relación amorosa de cinco años siempre fue tormentosa, según Gabriel Álvarez, cuñado de la joven, quien el día de su muerte aseguró que Yarelis meses antes había tenido el valor de abandonar a su agresivo hermano, pero regresó por creer en promesas. Desde sus 14 años, esa mujer dedicó su vida al «Chander», los oficios del hogar y al cuidado de sus niños. En una pelea antes del asesinato, le cortó la mejilla derecha.

El homicida lloraba a su mujer con la pequeña en los brazos. Los funcionarios de la Policía municipal de Lagunillas (Polilagunillas) lo detuvieron en la emergencia del hospital. En un principio, intentó hacer ver el hecho como un accidente. Más tarde contó con detalles lo que hizo. Para entonces, ya tenía antecedentes policiales por los delitos de robo y hurto agravado.

Desde ese 8 de marzo lo recluyeron en el Retén de Cabimas y dos años después lo condenaron a 19 años de cárcel por el delito de homicidio calificado. Lo trasladaron hasta la extinta cárcel de Sabaneta y ahora permanece recluido en Uribana.

Los niños que presenciaron el asesinato, tienen ya siete, cinco y tres años. Viven separados. El mayor convive en Bachaquero con su abuela materna, el segundo en Ciudad Ojeda con un tío, y la menor está bajo la tutela de la abuela paterna. Su mamá, la cuarta de nueve hermanos, dejó un vacío en la vida de su familia. Los vecinos de la invasión La Divina Pastora recuerdan lo sucedido y se lamentan por las criaturas. Juraron que aunque el rancho no esté, en sus mentes permanecen indeleble los gritos de dolor y el rostro de locura del homicida.

 

Reseña

Víctima: Yarelis Carolina Zárraga Daboín, de 19 años.

Descripción y fecha: El 7 de marzo de 2013. Su pareja la golpeó (una sola vez) con un martillo delante de sus tres hijos. Ninguno de sus vecinos intervino, pese a sus gritos de auxilio.

Móvil: Pasional.

Imputado: Eduar Alexánder Abreu Marín, de 26 años, su marido, alias el «Chander».

Expediente: Policialmente caso cerrado

Decisión: Lo condenaron a 19 años de cárcel por el delito de homicidio calificado.

40 minutos, el Chander» le pegó con el martillo a su mujer y luego la acuchilló en el abdomen

 

Yéssica González/ La Verdad