El 19 de mayo, Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, vuelve a poner el foco sobre una condición crónica que afecta a miles de personas en Argentina y en el mundo. La fecha busca dar visibilidad a un grupo de enfermedades que incluye la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn y la colitis indeterminada, con impacto en la vida cotidiana, la salud física y el bienestar emocional de quienes conviven con el diagnóstico.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal se caracteriza por períodos de actividad y remisión. Según Mayo Clinic, los síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia: algunas personas atraviesan brotes intensos y luego etapas en las que las manifestaciones disminuyen o desaparecen de manera considerable. El efecto no se limita al sistema digestivo, ya que también puede alterar el bienestar físico, emocional y social.
En Argentina, la fecha encuentra un dato que agrega contexto a esa realidad. Según la encuesta nacional de la Fundación Más Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa, realizada entre 225 personas de distintas regiones del país, el 35% postergó consultas médicas por motivos económicos en los últimos 12 meses.

La presidenta de la Fundación, Luciana Escati Peñaloza, explicó: “La EII afecta también actividades diarias como estudiar, trabajar, hacer las compras o salir de vacaciones. Hay un impacto psicológico en estos pacientes que requiere atención y tratamiento”. Además, la organización remarcó que el 44% de los encuestados debió asumir gastos de bolsillo por servicios que antes tenían cobertura, y un 7% reconoció no estar siguiendo el tratamiento indicado, principalmente por obstáculos económicos.
Síntomas que trascienden el intestino y afectan la vida social
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal se manifiesta con síntomas como diarrea persistente, dolor abdominal, moco o sangre en las heces, lesiones perianales, pérdida de peso, fiebre y vómitos.
Según la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), la EII puede causar además retraso en el crecimiento en niños y adolescentes, así como problemas en articulaciones, ojos, piel, hígado y riñones.

Los especialistas de Mayo Clinic advierten que la EII puede presentarse de forma leve o severa, y que los síntomas pueden incluir desde molestias digestivas hasta complicaciones graves como anemia, fatiga extrema y fiebre persistente. Además, la enfermedad puede provocar manifestaciones extraintestinales, afectando articulaciones, piel y ojos.
Otra complicación relevante, según Cleveland Clinic, es el aumento del riesgo de cáncer colorrectal en pacientes con EII a largo plazo, por lo que se recomienda un seguimiento médico riguroso y colonoscopias periódicas.
De acuerdo con la especialista Dra. Silvina Goncalves, presidenta de SAGE: “Detectarla en forma temprana y tratarla de manera adecuada permite reducir el daño intestinal y cambia la progresión natural de la enfermedad”. La médica subrayó la importancia de un abordaje multidisciplinario para mejorar la atención de quienes viven con EII.

Estrés, ansiedad y calidad de vida: el costo oculto de la EII
La encuesta profundizó en el impacto emocional de la enfermedad. Siete de cada diez pacientes manifestaron mayor estrés por problemas económicos, y el 69% reportó síntomas de ansiedad o depresión relacionados con las dificultades de acceso al sistema de salud.
Cuando se consultó por los sentimientos predominantes sobre su situación actual, el 51% señaló incertidumbre y el 48% preocupación. Además, casi el 60% debió modificar su rutina diaria en el último año por la progresión de su enfermedad.
Según Cleveland Clinic, la EII puede condicionar de forma significativa la calidad de vida, llevando a períodos de aislamiento social, dificultades laborales y problemas de autoestima. El acompañamiento psicológico y el trabajo en equipo con profesionales de la salud resultan fundamentales para afrontar los desafíos diarios que impone la enfermedad, tanto en el plano físico como emocional.

Sobre este punto, Escati Peñaloza sostuvo que “los resultados de la encuesta evidencian la urgencia de fortalecer las redes de apoyo y protección de esta población vulnerable que requiere cuidados continuos y sostenibles”.
La EII puede presentarse con síntomas severos que permiten un diagnóstico rápido, pero en muchos casos los signos son inespecíficos o leves. Esto retrasa la consulta y el acceso a tratamientos efectivos. “Conversar abiertamente sobre los signos y síntomas de la EII no siempre es tarea fácil, dado que implica hablar de materia fecal y cuestiones íntimas”, detalló Escati Peñaloza.
La SAGE indica que la adherencia al tratamiento resulta fundamental para prevenir complicaciones y evitar recaídas. Los médicos insisten en que el abordaje temprano y el seguimiento periódico ayudan a reducir el daño intestinal y mejorar el pronóstico.
Avances médicos y barreras para una atención equitativa
En los últimos años, los progresos en el campo de la inmunología y la disponibilidad de nuevas alternativas terapéuticas, tanto farmacológicas como nutricionales y quirúrgicas, ampliaron las posibilidades de manejo para quienes viven con EII. “En la Argentina contamos actualmente con distintas opciones terapéuticas para el abordaje de la enfermedad inflamatoria intestinal, lo que permite ampliar las posibilidades de tratamiento y ofrecer estrategias más personalizadas según las necesidades”, detallaron desde la Fundación Más Vida.

No obstante, la encuesta revela una realidad desigual donde el acceso, la cobertura y los recursos disponibles marcan la diferencia. Este año, la Federación Internacional de Asociaciones de Crohn y Colitis Ulcerosa (IFCCA) impulsa una campaña global enfocada en la importancia de garantizar que la atención de calidad sea accesible y equitativa para todos, sin importar el lugar de residencia.
La enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada continúan representando un desafío para el sistema de salud argentino. El desconocimiento sobre sus causas, la variabilidad de los síntomas y la carga emocional que conlleva vivir con un diagnóstico crónico hacen necesario un acompañamiento integral y políticas públicas que prioricen el acceso a la atención y los tratamientos.
Los especialistas coinciden en que la causa de la EII no está completamente aclarada. Se considera que una combinación de predisposición genética, alteraciones inmunológicas y factores ambientales contribuye a su desarrollo. La investigación médica avanza en el descubrimiento de nuevas terapias y en la comprensión de los mecanismos que desencadenan la inflamación intestinal.
“Realizar esta encuesta fue clave para evaluar el impacto económico y emocional que enfrentan los pacientes en el manejo cotidiano de la enfermedad vinculado al sistema de salud, y para identificar oportunidades que fortalezcan la atención integral y las políticas de apoyo a la comunidad con EII”, puntualizó Escati Peñaloza.
por INFOBAE
