“Es humillante y da rabia”, el sentir del venezolano sobre las perreras

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Ante la falta de transporte y lo que pareciera la ineptitud del gobierno bolivariano por resolver esta crisis, el venezolano ha tenido que poner en riesgo su vida al usar como método de transporte las denominadas “perreras”, que son nada más y nada menos que transportes de carga. Sí, transportes de cargas, esos mismos que son utilizados para trasladar a los animales.

Con la mitad del cuerpo afuera y rogando que el chofer no frene en un momento inesperado, los venezolanos relatan el viacrusis que es montarse en estos transportes improvisados, porque al parecer la improvisación es lo mejor -o lo único- que se le da bien a este gobierno.

“Tú estás aquí dos o tres horas esperando un autobús ¿para qué?, ¿para montarte en una perrera que te puede matar?”, relata una venezolana en un vídeo publicado por el líder opositor Henrique Capriles vía Instagram.

El relato de los venezolanos es uno solo: la humillación y la rabia por ser tratados como animales del campo.

La muerte a la vuelta de la esquina

Aunque el gobierno quiera vender esto como una solución a la crisis, la verdad es que no lo es y en cualquier momento puede acabar con la vida de cualquiera, ya que la falta de transporte obliga también a los niños y ancianos a montarse en este transporte improvisado.

Unas 55 muertes se produjeron desde abril por el uso de las perreras, denunció una comisión de la Asamblea Nacional.

Solamente el siniestro de un camión dejó 16 fallecidos en mayo en Mérida. Otra víctima fue Fernando Moreno, de 63 años, quien cayó cuando subía a una perrera el 15 de junio en La Yaguara, según testigos que declararon a la agencia de noticias AFP.

Lejos de prohibirlas, gobernantes revolucionarios apoyan su uso

Lejos de prohibirlos por sus condiciones inseguras, “varios gobernadores y alcaldes oficialistas activaron su propia flota gratuita de ‘perreras’, como se conoce a estos vehículos por su parecido con los empleados antaño para recoger a los perros callejeros”.

Lo que pareciera una excusa para ocultar su ineptitud, la alcaldesa del municipio Libertador, Érika Farías, apoya su uso, y afirmó que los puso “al servicio del pueblo” porque los transportistas están saboteando.

¿”Amor por Caracas” o quiebra imparable?

En varias perreras se puede leer la frase “Amor por Caracas”, lo que parece un chiste de mal gusto cuando la vida de los ciudadanos puede debatirse entre la muerte nada más para lograr llegar a su lugar de trabajo u hogar.

Aunque el gobierno quiera disimular que estos transportes en realidad fueron colocados por la quiebra inminente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) desmiente su “gran amor por el pueblo venezolano”.

Un 90% de la flota de transporte público en Venezuela está paralizada ante la imposibilidad de sufragar los altos costos de los repuestos, según gremios a los que el gobierno acusa de “sabotaje”.

El FMI proyecta que la inflación cerrará este año en 13.800%, en un contexto de escasez de todo tipo de bienes básicos.

Es decir, las perreras no es otra cosa que el fracaso de un gobierno rodando por las calles del país.

 

Con información de AFP