Michelle Bachelet pidió diálogo entre Gobierno chileno y sociedad civil para «calmar la situación»

Michelle-Bachelet

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió hoy diálogo entre el Gobierno de Chile y la sociedad civil para «calmar la situación» después de varios días de violencia y disturbios en los que han muerto al menos ocho personas y 44 resultaron heridas.

«Exhorto al Gobierno a que trabaje con todos los sectores de la sociedad hacia soluciones que contribuyan a calmar la situación e intentar abordar los agravios de la población en interés de la nación», destacó la expresidenta chilena en un comunicado.

«Es esencial que todos los actos que han provocado lesiones y muerte, tanto por parte de las autoridades como de los manifestantes, sean sometidos a investigaciones independientes, imparciales y transparentes», añadió la alta comisionada.

Bachelet urgió a las distintas partes a «evitar la polarización de palabra o de hechos» y dijo sentirse «preocupada y triste de ver la violencia, la destrucción, los muertos y los lesionados en Chile en los últimos cinco días».

La alta comisionada subrayó que tras la violencia desatada, que se ha saldado con la detención de más de 1.900 personas, «el uso de una retórica inflamatoria solo servirá para agravar aún más la situación, y se corre el riesgo de generar miedo en la población».

Subrayó que «cualquier aplicación del estado de emergencia debe ser excepcional y en base a la ley» y mencionó que se han recibido acusaciones de uso excesivo de la fuerza por parte de algunos miembros de las fuerzas de seguridad y del Ejército, o de que a algunos detenidos se les habría denegado acceso a abogados.

Bachelet urgió asimismo «a todos los que están planeando participar en las protestas de hoy y de los próximos días, que lo hagan de forma pacífica» e instó a las autoridades a que «se aseguren de que el derecho de todas las personas a la libertad de expresión y de manifestación pacífica sean respetados».

Grupos violentos han radicalizado una protesta social que tuvo el alza del precio del metro de Santiago como detonante y que derivó en violentas manifestaciones en diversas ciudades del país, con barricadas, incendios y saqueos.