El alcalde de Río, un aliado de Bolsonaro, es arrestado por corrupción

Bolsonaro y Crivella

El saliente alcalde de Río de Janeiro fue arrestado el martes por acusaciones de corrupción, en un vergonzoso golpe para el presidente brasileño Jair Bolsonaro, quién ve cómo es detenido un aliado ideológico al que había respaldado en su fallido intento por ser reelecto.

Marcelo Crivella, quien fue arrestado en su casa en el oeste de Río apenas nueve días antes del final de su mandato, negó haber actuado mal y dijo que era blanco de una persecución política.

“Soy inocente y no sé qué está pasando”, dijo Crivella a periodistas tras su arresto.

Crivella, un expastor evangélico, es sobrino del multimillonario predicador Edir Macedo, uno de los hombres más ricos de Brasil y entre los líderes religiosos con más conexiones políticas. El apoyo de figuras como Macedo y el enorme bloque de votantes evangélicos del país fue crucial para la victoria electoral del ultraderechista Bolsonaro en 2018.

Bolsonaro respaldó el intento de reelección de Crivella, que perdió la populosa alcaldía tras obtener solo el 36% de los votos en una segunda vuelta en noviembre.

El arresto de Crivella plantea preguntas incómodas para el presidente, quien ha criticado la corrupción de administraciones anteriores y se ha comprometido a barrer con la política sucia que salpica a Brasil.

Crivella es un nuevo político de Río en ser arrestado por sospechas de corrupción. El gobernador del estado de Río, Wilson Witzel, fue suspendido de su cargo el 28 de agosto por preocupaciones sobre una posible interferencia en las investigaciones sobre sobornos que enfrenta. Investigaciones de corrupción llevaron a cinco de sus predecesores a la cárcel.

La investigación sobre Crivella se basa en parte en el testimonio de un acuerdo de culpabilidad de alguien que admitió haber lavado dinero para un grupo relacionado con el alcalde, a través de un esquema de soborno por contratos, dijeron los fiscales.

Otros sospechosos también fueron arrestados el martes, señaló la policía.

Reuters