España cae ante Escocia en eliminatorias de la Eurocopa 2024

Escocia

Escocia ha derrotado a España 2-0 con dos goles de McTominay cae La Roja en el segundo partido de De la Fuente, que no encontró soluciones en Glasgow.

Escocia no hace prisioneros, está visto. Escocia pelea, lucha cada balón como si fuera el último, es fiel a un estilo con el que fue capaz de borrar la media sonrisa esbozada por el aficionado español tras el 3-0 a Noruega en el debut de Luis de la Fuente. Scott McTominay, él solito, es capaz de avivar el fuego y el debate en torno a La Roja cuando apenas se han cumplido tres meses del KO en el Mundial. Dos goles suyos dieron la victoria a Escocia y, lo que es más preocupante, resucitaron las dudas respecto a un equipo que naufragó en Glasgow. Lógico que Hampden Park celebrara la victoria como si hubiera ganado la Eurocopa. Y esa no se juega hasta el próximo año.

Lo mejor de que te marquen un gol pronto es que tienes todo el partido para reaccionar. Es un modo de ver la botella medio llena, es quizá la imagen que se le vendría a la cabeza a Luis de la Fuente cuando en el minuto 6 del Escocia-España, segunda escala en su viaje en la Selección, McTominay batió a Kepa. Fue un traspié, nunca mejor dicho, pues lo que parecía una jugada controlada se accidentó con el resbalón sufrido por Pedro Porro. En un visto y no visto Robertson recuperó el balón y sirvió hacia atrás para que Dykes dejara pasar y McTominay marcara con pierna izquierda. Era su tercer gol en solo dos partidos, una suerte nueva para el centrocampista del United. Si el sábado, ante Noruega, De la Fuente demostró tener un plan B, urgía ponerlo en práctica cuando el partido en Hampden Park apenas había echado a andar.

Había que reaccionar con un equipo completamente distinto al que jugó el primer encuentro de clasificación para la Eurocopa 2024. Revolución sobre revolución. O lo que es lo mismo, De la Fuente había dado la vuelta a La Roja como a un calcetín. Surgía una duda: ¿lo hacía condicionado por el rival o porque el once titular que alineó en Málaga no le había dejado buenas sensaciones? En total, ocho cambios, muchos me parecen, respecto a La Rosaleda, así que acabamos antes enumerando los tres jugadores que repetían: Kepa, Rodri y Merino.

Este último encontraba un socio al que conoce de sobra, Oyarzabal, el cuarto capitán de esta selección. El realista ocupaba la banda izquierda mientras que Yeremy Pino caía a la derecha, con Ceballos como eje en esa puerta de entrada al ataque de La Roja. Arriba se movía Joselu, a quien su doblete ante Noruega le hizo titular con plenos poderes. En el minuto 19 disfrutó de la primera ocasión en la que demostrar su instinto, pero su cabezazo salió demasiado centrado y apenas inquietó a Gunn. En la segunda, apenas tres minutos después, el delantero del Espanyol ajustó algo más el punto de mira y su testarazo dio en el larguero. Su altura y su talento para encontrar posiciones de remate permitían a España saltarse algún que otro capítulo de su decálogo de juego: si el rival se cierra, si el tiqui-taca se atasca, pues entonces hay que buscar el centro. No queda otra.

Joselu llevaba el peligro

Joselu era el protagonista de todo lo bueno que hacía La Roja, pero hacía falta que otros jugadores se sumaran al ataque. Primero lo hizo Rodri, lástima que su cabezazo en un córner se fuera por encima de la portería rival. En dos minutos llegaron otros dos zarpazos, un disparo de Porro y otro de Pino. Bonito contagio ese en el que a partir del 1,92 de Joselu crecía todo el equipo. Incluido Porro, que no se amilanó pese al abucheo de la grada cada vez que tocaba el balón, que la tomó con él tras un forcejeo en el que Robertson llegó a golpearle con el codo. El del Liverpool vio la amarilla por esa acción previa consulta al VAR. Otro codazo, este de Dykes, propició una nueva tarjeta en lo que eran los minutos más calientes del partido. Escocia no daba un balón por perdido, pero España le aceptaba el reto. Era un partido duro, disputado. Tenso. Tenía un aire a VI Naciones…

Pero era fútbol y con fútbol debía encauzarlo La Roja, que a punto estuvo de verse con dos goles en contra, pero Dykes remató alto en un cara a cara con Kepa en el 47′. Si algo ha demostrado De la Fuente en dos partidos es que no se duerme con los cambios. En Málaga hizo dos en el 58′ y ante Escocia dio entrada a Carvajal y Nico Williams por Porro y Oyarzabal para el inicio de la segunda parte. Pues bien, el experimento no pudo resultar peor. En el minuto 6, Tierney luchó por un balón, le ganó el duelo a Carvajal como si este estuviera jugando al mus y llegó con facilidad pasmosa hasta línea de fondo. ¿Qué hizo entonces? Pues servir hacia atrás, donde de nuevo apareció McTominay para rematar a gol. Igual Ten Hag podría pensarse lo de ponerle en punta junto a Rashford visto lo visto. El gol de McTominay disparó los cánticos en la grada y ahí, en ese mismo momento, España capituló. De ahí al final, la falta al larguero de McGinn, la entrada de Aspas y Borja Iglesias o los centros llovidos al área no fueron sino aderezos para un partido que se torció en el minuto 6 y que desde entonces no pudo enderezarse. Nadie dijo que los nuevos proyectos son fáciles. El España-Italia de la Nations League supondrá el próximo examen a la nueva Roja. Será en junio. Tenemos tiempo de sobra para entretenernos.

 

 

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