La SAV quiere expandir su red de apoyo de voluntarios en la lucha contra el cáncer

La institución invita a la comunidad a formar parte de un engranaje solidario que acompaña a pacientes y cuidadores, con presencia activa en programas de educación, unidades móviles y atención médica

Con el objetivo de optimizar e interactuar de manera más planificada, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) inició un proceso de reestructuración para visibilizar y potenciar la labor constante de su Programa de Voluntariado que ha mantenido durante los últimos ocho años. Esta iniciativa, monitoreada por el departamento de Educación, busca consolidar una acción que resulta vital para la organización, ya que su función principal es concienciar sobre la prevención, lo cual es sinónimo de salud.

María del Pilar Rodríguez, coordinadora del Departamento de Educación, describió este esfuerzo continuo como un “trabajo de hormiguita”: una tarea silenciosa pero indispensable en el día a día para llevar el mensaje institucional a las comunidades y demostrar que el diagnóstico a tiempo salva vidas.

El impacto de servir: Testimonios que inspiran

Formar parte de este programa significa convertirse en un enlace de compromiso humano. Los voluntarios no solo apoyan en campañas de calle, sino que también actúan como ejemplos vivientes. Muchos de ellos son pacientes en remisión que superaron la enfermedad hace años y, a través de su testimonio, se convierten en la prueba de que es posible vencer la adversidad mediante la ciencia y la contención emocional. Actualmente, la SAV cuenta con un grupo consolidado de entre 50 y 60 personas en sus convocatorias mensuales.

Para quienes forman parte de esta iniciativa, la experiencia transforma vidas en ambas direcciones. Maira Cárdenas, integrante activa del equipo de voluntarios de la SAV, indicó que para ella: “Estar cerca de esta labor a diario ha sido una elección propia para acompañar, orientar y educar con el objetivo de transformar y concientizar sobre la prevención. Vivir junto al equipo y ver el bienestar y la esperanza que cambia la vida de los pacientes me llena de orgullo y energía. Esta red no solo fortalece el sentido comunitario, sino que refuerza la autoestima de quien da su tiempo”.

Rodríguez coincide en que en este servicio se recibe mucho más de lo que se entrega, obteniendo gratitud, calidez y la profunda satisfacción de sentirse útil, definiendo el acto simplemente como “dar, es darse”.

Educación y esperanza como pilares

Esta labor abarca dimensiones esenciales para el entorno de los afectados:

  1. Acompañamiento y validación: Brindan atención afectiva tanto al paciente oncológico como a su cuidador. La SAV reconoce que el acompañante es un pilar fundamental que a menudo resulta olvidado, descuidando su propio bienestar mientras afronta el proceso junto a su familiar. Los voluntarios los escuchan y les transmiten tranquilidad bajo la premisa de que “las cosas van a suceder, pero estamos aquí para ayudarte”.

  1. Hábitos saludables desde la infancia: Participación de voluntarios en la iniciativa La lonchera de mi hijo, donde el equipo visita instituciones educativas y preescolares. Allí se involucra a niños, docentes y representantes para generar conciencia en tres áreas clave: alimentación balanceada, ejercicio constante y el autocuidado físico y mental, permitiendo el desarrollo de adultos sanos.

  1. Expresión artística y recreativa: Proyectos creativos diseñados para que el paciente sea escuchado y transforme sus vivencias en mensajes positivos. Destacan talleres de pintura, autorretratos, obras de teatro presentadas en diversos espacios y la edición de herramientas de reflexión, como cómics y un libro autobiográfico de 21 pacientes oncológicas enfocado en las lecciones y aprendizajes del proceso.

Áreas de colaboración: Una estructura versátil

La red de voluntarios funciona como el brazo ejecutor que permite a la organización tener un mayor alcance geográfico y de recursos. Al ser una estructura flexible, los interesados pueden participar en cualquiera de las siguientes dimensiones institucionales:

  • Clínica de Prevención SAV: Soporte en las jornadas de despistaje y pesquisa que engloban más de 20 especialidades médicas.
  • Unidades Clínicas Móviles (UCM): Enlace humano en los operativos de calle, facilitando la interacción y el mensaje de diagnóstico temprano directamente en las comunidades.
  • Departamento de Educación: Espacio administrativo desde donde se gestiona y coordina formalmente el programa.
  • Mercadeo y Recolección de fondos: Difusión de campañas en medios y actividades públicas, clave para captar los recursos necesarios que sostienen los servicios de la sociedad.

Para sumarse al Programa de Voluntariado SAV no se exigen perfiles profesionales ni requisitos académicos; los únicos requerimientos son ser mayor de edad, tener disposición personal, actitud de compasión, empatía, escucha activa y espíritu de trabajo en equipo. Al ser una tarea totalmente voluntaria, no existen contratos ni horarios fijos.

Las personas interesadas en postularse o recibir información detallada para iniciar su registro pueden dirigirse a las oficinas administrativas de la institución, específicamente al Departamento de Educación. La sede está ubicada en la Calle Jalisco, Edificio La Colonia, Piso 1, Las Mercedes, Caracas.

Para más información, se puede visitar el sitio web de la SAV: educació[email protected]www.sociedadanticancerosa.org/ o seguirlos en Instagram @sociedadanticancerosavzla;  X @SAnticancerosa; y en Facebook, Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV.

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