El 15 % de la población mundial sufre de migraña, una condición neurológica que es responsable de una gran carga de discapacidad y afecta a más de 1.000 millones de personas a nivel mundial, según la OMS y al 9,5% de la población en Argentina, según el estudio de la Carga Global de las Enfermedades.
Este trastorno no solo genera intensos dolores de cabeza, sino que ocasiona síntomas como náuseas, alteraciones visuales y fuerte sensibilidad a la luz y el sonido, situándose como la tercera causa más frecuente de años de vida perdidos por discapacidad vinculada al sistema nervioso, después del accidente cerebrovascular y las lesiones cerebrales neonatales, según Harvard.
Michael A. Moskowitz, profesor de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard en el Hospital General de Massachusetts y premiado con el Brain Prize en 2021 explicó en un artículo de Harvard Gazette, que aunque la migraña afecta a cientos de millones de personas, la condición continúa siendo insuficientemente tratada y poco comprendida.
“Cuando comencé en este campo, mucha gente creía que la migraña era un problema psicológico”, dijo Moskowitz. «No es un dolor de cabeza imaginario ni una dolencia leve”, afirmó, subrayando la gravedad de la enfermedad y la carga social del estigma.
Qué es la migraña

La doctora María Teresa Goicochea, (MN 102.804), jefa de la Clínica de Cefaleas de Fleni explicó a Infobae que la migraña es una enfermedad neurológica hereditaria, que se manifiesta por episodios a repetición que pueden durar de 4 a 72 horas.
“Dentro de esos síntomas uno es el dolor de cabeza de intensidad moderado a severo, frecuentemente en mitad de la cabeza, con característica pulsátil, con náuseas o vómitos, sensibilidad a la luz o los ruidos”, afirmó la experta.
Agregó además: “Migraña no es sinónimo de dolor de cabeza, durante un ataque las personas pueden experimentar tensión en el cuello, dificultad en la concentración, cambios de humor, pérdida del apetito, bostezos, fatiga. Los síntomas pueden variar de una persona a otra entre los diferentes ataques e ir cambiando en las diferentes etapas de la vida. Métodos complementarios como los análisis de sangre y las imágenes de cerebro permiten descartar otras posibles causas».
El tratamiento de la migraña requiere una estrategia integral que combine diversas herramientas terapéuticas y siempre debe ser personalizado, afirmó la especialista.
Descubrimientos que derribaron paradigmas sobre la migraña

Antes de los avances liderados por Moskowitz, la creencia predominante era que la migraña era consecuencia exclusiva de la dilatación de los vasos sanguíneos cerebrales. Sin embargo, su trabajo demostró que las raíces del dolor se encontraban en la interacción entre los nervios y las meninges, la membrana que envuelve el cerebro y que sí percibe el dolor, a diferencia del tejido cerebral.
Su laboratorio, en colaboración con el ingeniero químico Robert Langer del MIT, utilizó una tecnología polimérica innovadora para mostrar que las fibras nerviosas rodean el círculo de Willis y se conectan al cerebro a través del nervio trigémino, responsable de la sensibilidad facial.
Estos nervios liberan neuropéptidos que inician una cascada inflamatoria en las meninges. La demostración experimental de este mecanismo supuso, en palabras de Moskowitz, “un cambio radical respecto a lo que se creía sobre la migraña”.
La identificación de este proceso permitió reinterpretar el mecanismo de acción de los fármacos más utilizados históricamente, como los ergotamínicos y los triptanes. Contrario a la hipótesis vigente durante un siglo, estas medicaciones actúan, según determinó el equipo de Moskowitz, bloqueando la liberación de neuropéptidos perjudiciales en lugar de simplemente contraer los vasos sanguíneos.
El hallazgo posibilitó el desarrollo de una nueva generación de fármacos que inhiben la liberación o acción del CGRP, un neuropéptido central en esta ruta, y de anticuerpos específicos que ofrecen alternativas terapéuticas más seguras y eficaces. Actualmente, estos tratamientos forman parte de la práctica clínica habitual para la migraña.
El papel de los mecanismos eléctricos y nuevas rutas terapéuticas

La investigación de Moskowitz también esclareció la secuencia de eventos que antecede y desencadena los ataques de migraña. Su equipo identificó la “depresión cortical propagada”: un fenómeno eléctrico y químico que avanza lentamente por el cerebro y, según su localización, provoca los síntomas diversos de la migraña. Por ejemplo, el “aura” visual previa en muchos pacientes corresponde a esta ola de cambios en la corteza visual.
La comprensión de estos procesos ha abierto el camino a nuevos blancos terapéuticos y tratamientos experimentales. Además, según Harvard Gazette, la línea de trabajo de Moskowitz se ha expandido al estudio de otras enfermedades neurológicas, como el accidente cerebrovascular y la esclerosis múltiple, mediante la exploración del papel del sistema inmune en las meninges y el vínculo con la médula ósea del cráneo.
En 2024, Moskowitz y sus colaboradores, Matthias Nahrendorf y Charles Lin, recibieron el Premio Javits de los Institutos Nacionales de Salud, una prestigiosa beca de siete años, para profundizar en la investigación de los componentes inmunitarios de las meninges y su implicación en afecciones neurológicas. Las nuevas evidencias sugieren que las células inflamatorias formadas en la médula ósea del cráneo pueden influir en la salud meníngea y en procesos patológicos como el accidente cerebrovascular, la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple.
Cuándo un dolor de cabeza es migraña

Según los criterios diagnósticos establecidos por la Sociedad Internacional de Cefaleas, para ser diagnosticado con enfermedad migrañosa, los pacientes deben haber tenido al menos 5 ataques de dolor de cabeza que duraron entre 4 y 72 horas y los ataques deben haber tenido al menos dos de las siguientes características:
- Ubicación unilateral
- Calidad pulsante
- Intensidad del dolor moderada o severa
- Agravamiento o causa de evitación de la actividad física rutinaria
- Además, durante el dolor de cabeza el paciente debe haber tenido al menos uno de los siguientes síntomas: náuseas y/o vómitos, fotofobia y fonofobia.
por INFOBAE
