El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que el exmandatario Raúl Castro está involucrado en conversaciones en fase inicial entre la isla y Estados Unidos, en medio de crecientes tensiones bilaterales y una aguda crisis energética.
En una entrevista difundida por medios estatales, Díaz-Canel explicó que el proceso de diálogo aún es incipiente y requiere la construcción de canales formales, así como una agenda común entre ambas partes antes de avanzar hacia acuerdos concretos.
Las conversaciones se desarrollan en un contexto marcado por sanciones reforzadas por el presidente estadounidense Donald Trump, incluyendo presiones para limitar el suministro de petróleo a la isla, lo que ha agravado la situación energética interna.
Cuba enfrenta apagones generalizados debido al deterioro de su sistema eléctrico y la escasez de combustible. En los últimos meses, la isla no ha recibido envíos de petróleo, lo que ha provocado interrupciones prolongadas del servicio eléctrico y una fuerte paralización de la vida económica y social.
La administración de Trump ha advertido sobre posibles medidas adicionales, incluyendo aranceles a países que suministren crudo a Cuba, en un intento por forzar cambios políticos en el país caribeño.
Papel de Raúl Castro
Díaz-Canel destacó que Raúl Castro, de 94 años, continúa desempeñando un rol clave en la orientación del proceso político, pese a haberse retirado formalmente del poder.
“Es el líder histórico de la revolución y mantiene un prestigio ganado con el pueblo”, afirmó el mandatario, al tiempo que negó divisiones internas dentro del liderazgo cubano.
Castro ya había sido protagonista de un acercamiento histórico con Washington durante la administración de Barack Obama en 2014, que permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas tras décadas de ruptura.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas alertó sobre el deterioro de la situación en la isla. El coordinador residente, Francisco Pichón, advirtió que la continuidad de la crisis podría derivar en un escenario humanitario crítico.
Según estimaciones del organismo, la falta de energía podría afectar servicios esenciales, incluyendo cirugías, vacunación infantil y acceso al agua potable para cientos de miles de personas.
Ante este panorama, la ONU subrayó la urgencia de garantizar suministro de combustible y explorar alternativas como la energía solar para sostener hospitales, escuelas y sistemas de riego.
Mientras tanto, las conversaciones entre La Habana y Washington se mantienen en una etapa preliminar, sin claridad aún sobre su alcance o posibles resultados.
