Cinco alimentos comunes pueden favorecer la salud cardiovascular, pero el efecto depende de cómo encajan en el resto de la dieta

Foto: Puwadon Sang-ngern/Pexels

Cuidar el corazón no depende únicamente de consumir salmón, aceite de oliva u otros alimentos asociados tradicionalmente con una alimentación saludable. También existen productos habituales que pueden contribuir a la salud cardiovascular cuando se incorporan en cantidades adecuadas y forman parte de una dieta variada.

Entre ellos se encuentran los aceites vegetales de semillas, las papas, la leche descremada, los huevos y el chocolate amargo. Sus aportes nutricionales son diferentes, por lo que conviene conocer sus características y las formas de preparación que permiten aprovecharlos mejor.

1. Aceites vegetales de semillas

Los aceites de canola, girasol, ajonjolí y otras semillas contienen grasas poliinsaturadas. Cuando sustituyen fuentes de grasas saturadas, como la manteca, pueden ayudar a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol malo, y contribuir a disminuir el riesgo cardiovascular.

Esto no significa que deban consumirse sin medida. La cantidad y el conjunto de la alimentación siguen siendo importantes, por lo que conviene utilizarlos con moderación y elegirlos de acuerdo con las necesidades de cada persona.

2. Papas

Las papas aportan carbohidratos, fibra, vitamina C, vitamina B6 y potasio. Este último mineral participa en el equilibrio de los líquidos del organismo y contribuye a regular la presión arterial.

La forma de preparación influye en su perfil nutricional. Las papas hervidas o al horno pueden formar parte de una alimentación equilibrada, mientras que las frituras y las papas tipo chips suelen aportar más grasa y, en algunos casos, cantidades elevadas de sodio.

Para acompañarlas, se pueden utilizar hierbas, especias y pequeñas cantidades de aceite vegetal.

3. Leche descremada

La leche descremada conserva nutrientes como proteínas, calcio, fósforo, potasio y vitaminas del complejo B, pero contiene menos grasa que la leche entera. Por ello, puede ser una alternativa para quienes necesitan reducir su consumo de grasas saturadas.

Su inclusión dependerá de las necesidades nutricionales individuales y de la tolerancia a los lácteos. No hay fundamento para afirmar que la leche sea necesariamente inflamatoria en todas las personas.

4. Huevos

Los huevos son una fuente de proteínas de buena calidad y contienen vitaminas, minerales y colina. La yema también aporta nutrientes como las vitaminas A, D, E y B12.

Aunque durante años se prestó especial atención al colesterol presente en la yema, actualmente se reconoce que el efecto del colesterol alimentario sobre los niveles sanguíneos varía entre las personas y depende de distintos factores.

Los huevos pueden formar parte de una dieta saludable, aunque quienes presentan condiciones específicas, como hipercolesterolemia familiar, deben seguir las recomendaciones individualizadas de su profesional de salud.

5. Chocolate amargo

El chocolate con una concentración elevada de cacao, especialmente a partir del 70 %, contiene flavonoides que pueden favorecer la función de los vasos sanguíneos y contribuir a la regulación de la presión arterial.

Sin embargo, también puede aportar cantidades importantes de calorías, grasa y azúcar. Por eso, es preferible consumir porciones moderadas y revisar la información nutricional del producto.

La alimentación completa importa más que un solo alimento

Ninguno de estos productos protege por sí solo contra las enfermedades cardiovasculares. Sus posibles beneficios dependen de las cantidades consumidas, de los alimentos que sustituyen y de los hábitos generales.

Mantener una dieta variada, realizar actividad física con regularidad, evitar el tabaco y controlar la presión arterial y el colesterol son medidas que, en conjunto, contribuyen al cuidado del corazón.

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