Romer Dilan Contreras Carter, un adolescente de 17 años, confesó a la Policía Municipal en Colón, estado Zulia, que él y dos de sus amigos robaron el busto en honor a Rafael Urdaneta y la placa que lucía en el pedestal que se erige en medio de la plaza que lleva el nombre del prócer zuliano en esa entidad.
Durante la madrugada del pasado martes 24 de abril, el joven y sus dos “compinches”, José Guerrero y Carlos Almanza, quienes huyen de la justicia, desmontaron la pesada pieza de metal, así como la hoja grabada en relieve con la inscripción histórica, la cargaron en una motocicleta y la escondieron en una vivienda ubicada en la calle 3 del sector Asociel, a las afueras de Santa Bárbara de Zulia.
Al día siguiente los pobladores, extrañados, pensaron que el gobierno municipal había quitado la estatua para recuperarla, pero en la investigación iniciada por los agentes de la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (Diep), del organismo Policolón, quedó determinado el hurto a la cosa pública.
Durante 25 horas ubicaron a varios testigos claves, según indicó José Graterol, jefe de ese organismo policial, quienes manifestaron la posible ubicación de este distintivo patrimonial de los zulianos que habitan en el municipio del Sur del Lago de Maracaibo. La escondían en una habitación, en medio de un saco plástico.
Joven confeso
Contreras, entre lágrimas y nervioso, les dijo a los agentes que sus amigos se encuentran en el municipio Tibú, en el Departamento Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, tratando de ubicar clientes a quienes puedan vender la pieza que aún falta por recuperar.
El joven ahora detenido quería obtener dinero extra y fácil, debido a que el metal es bien pagado en pesos, lo cual, al cambio en bolívares, les facilitaría una jugosa ganancia para comprarse una motocicleta y poder subsistir algunos meses.
El adolescente ya estuvo incurso en el mismo organismo policial por delitos similares, en aquella ocasión por sustraer pertenencias menores en residencias.
José Campos Gil, habitante de la localidad, lamentó lo sucedido. “En nuestros tiempos nadie se metía con las estatuas ni los sitios que son patrimonio; deberían guindarlos y darles una paliza a medio sol”, reseña El Pitazo
