Pasos clave tras detectar VPH: hoja de ruta para proteger la salud femenina

Recibir un diagnóstico positivo no es sinónimo de una enfermedad oncológica; el seguimiento médico oportuno y la genotipificación son las herramientas tanto para identificar como estratificar el riesgo, al igual que proporcionar un tratamiento adecuado

 

En algún momento de su vida, 8 de cada 10 mujeres contraerán el Virus del Papiloma Humano (VPH), principal precursor del cáncer de cérvix. Sin embargo, este contagio no equivale a un diagnóstico oncológico, ya que solo 1 de cada 100 personas desarrollará una neoplasia maligna si no recibe atención y tratamiento oportuno. Dado que la posibilidad de padecer dicha enfermedad depende estrechamente del tipo de virus presente —existiendo genotipos de alto riesgo oncogénico—, realizar un estudio de genotipificación es el paso esencial para determinar la conducta médica adecuada y garantizar la tranquilidad de la paciente.

 

La evidencia científica confirma que la mayoría de las infecciones por VPH son transitorias, ya que el sistema inmunológico logra el aclaramiento viral de forma natural en un periodo de 24 meses. Por esta razón, el abordaje inicial debe mantener la calma y priorizar la estratificación de riesgo mediante las pruebas tanto de genotipificación como colposcopia, las cuales son herramientas que permiten determinar la persistencia viral, asegurar una adecuada intervención con la intención de tratar las lesiones pre invasivas y prevenir la progresión a enfermedad invasiva.

El primer paso: Genotipificación y evaluación

La doctora Inés González, cirujano oncólogo, especialista en ginecología oncológica, de la Clínica de Prevención SAV (Sociedad Anticancerosa de Venezuela), señaló que, ante un resultado positivo de VPH, el paso crítico es la genotipificación viral mediante pruebas de PCR o captura de híbridos. Esta técnica de diagnóstico molecular es fundamental para distinguir genotipos de bajo riesgo de aquellos de alto riesgo oncogénico (16 y 18). La identificación de estos permite establecer un pronóstico de persistencia viral y diseñar un algoritmo de manejo personalizado, destacando la probabilidad de que está infección pueda progresar a una lesión precursora.

Las herramientas ideales serían el Co-Test (citología más genotipificación) y la colposcopia, que forman parte esencial en la práctica clínica, añadió la especialista.

 

Modelos de gestión según el hallazgo

Según la doctora, la estrategia a seguir depende de los hallazgos, por eso, en caso de:

  • Citología normal con presencia de VPH en genotipificación: la indicación es colposcopia en búsqueda de alteraciones o lesiones no evaluadas en la prueba de Papanicolau. Si el VPH es de bajo riesgo, la recomendación es control anual, ya que el 90% de las infecciones son transitorias. En cambio, cuando el virus es de alto riesgo se realiza la colposcopia y, si se evidencian lesiones, debe efectuarse una biopsia dirigida, pero si no se encuentran es necesario mantener un control estricto.

  • VPH de bajo riesgo con alteración citológica: se hace la colposcopia en busca de lesiones.
  • VPH de alto grado con alteración citológica: se realiza la colposcopia y toma de biopsia dirigida. En caso de NIC 1, se opta por la observación con un nuevo Co-Test en 12 meses, debido a su alta tasa de regresión. Si se tiene NIC 2 y 3, se procede a la escisión de la zona de transformación (con fin diagnóstico y de tratamiento); luego, tras una conización, el primer control debe ser a los seis meses según ASCCP 2024-2026 y ESGO. El seguimiento durante los dos primeros años es imperativo porque gran parte de las recaídas ocurren posterior a los primeros 24-36 meses. Tras el procedimiento quirúrgico, la mayoría de las guías recomiendan la vacunación con nonavalente, pues disminuye hasta 60-80% la reaparición de NIC 2 y NIC 3.

¿Cómo se manifiesta el VPH?

 

La ginecóloga aclaró que la afección puede presentarse de tres formas:

  1. Latente: de esta manera, que se presenta sin síntomas, en el 90% de los casos el sistema inmunológico elimina la infección en un periodo de 12 a 24 meses.
  2. Subclínica: Las anomalías son visibles únicamente a través de colposcopia.
  3. Clínica: Aparición de verrugas visibles a simple vista en vagina, cuello uterino, ano y orofaringe en las mujeres. (En el caso de los hombres aparecen en el pene, ano y orofaringe). En etapas avanzadas, pueden presentarse úlceras en genitales, sangrado vaginal o dolor durante las relaciones sexuales, dolor pélvico o flujo fétido con sangre.

 

Estilo de vida y refuerzo inmunitario

Tras el diagnóstico de VPH, fortalecer las defensas es crucial, al igual que mantener hábitos saludables. La ginecóloga enfatiza que el progreso de la afección depende prácticamente de la eficacia del sistema inmunitario, por lo tanto, se indica mantener una dieta rica en vegetales verdes, coles y frutos secos, evitando las grasas trans y el exceso de azúcares. Además, es fundamental eliminar el tabaquismo; dormir al menos de siete a ocho horas; y realizar 150 minutos de actividad física semanal.

En el ámbito sexual, la doctora resaltó que el uso de preservativos es indispensable para reducir la carga viral durante el seguimiento médico, al igual que mantener una pareja estable y evitar las duchas vaginales que alteran la flora natural de la zona. Se recomienda informar a la pareja íntima sobre la infección porque ambos necesitan recibir la evaluación, así como también el tratamiento y la vacunación.

La vacunación con Gardasil 9 es un pilar post-diagnóstico del VPH, ya que protege contra otros genotipos y reduce las recidivas, enfatizó la doctora. El esquema de tres dosis potencia al sistema inmune para prevenir la reinfección, incluso después de tratamientos quirúrgicos como la conización cervical. Esta estrategia integral de prevención es la vía más segura para preservar la salud reproductiva de las mujeres, recalcó.

Para más información, se puede visitar el sitio web de la SAV: www.sociedadanticancerosa.org/ o seguirlos en Instagram @sociedadanticancerosavzla; X @SAnticancerosa; y en Facebook, Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV.