A propósito del Día Mundial del Superviviente este 7 de junio, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela reivindica un término que empodera a quienes superan la enfermedad y destaca el impacto de la empatía médica en su sanación
La resiliencia humana adquiere su máxima expresión cuando se transforma el dolor en un testimonio de vida. Más allá de los fríos diagnósticos médicos y las complejas jornadas de tratamiento, existe una realidad humana que exige ser visibilizada desde la fortaleza y no desde la compasión. En el marco de una fecha propicia para la reflexión colectiva, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) impulsa un cambio de paradigma en el lenguaje y en la práctica médica, centrando sus esfuerzos en dignificar la trayectoria de quienes han logrado dejar atrás la fase crítica de esta condición de salud para reincorporarse plenamente a la cotidianidad.
El impacto de una cicatriz: El testimonio de Sonsiret Rodríguez
Detrás de las estadísticas de sanación se encuentran rostros humanos con historias conmovedoras. Es el caso de Sonsiret Rodríguez (@sonsi.rod), superviviente de cáncer de mama, quien relata la complejidad emocional de las secuelas físicas y la importancia de la autoaceptación.
“Verme en el espejo después de mi cirugía fue un momento impactante y muy doloroso. Pero en ese instante, me uní a mi esposo, mi Fran, en un abrazo que lo decía todo. Esa cicatriz no me definía: seguía siendo yo, y hoy sigo siendo yo”, comparte Sonsiret. Su experiencia demuestra que el impacto de las cirugías oncológicas, aunque doloroso, puede fortalecer los vínculos afectivos si se cuenta con un respaldo incondicional. Desde su vivencia, invita a las personas a asumir con amor propio la responsabilidad de su salud, resaltando que la autoaceptación es clave para salir adelante tras un diagnóstico de cáncer.
Superviviente: Una visión empoderadora y resiliente
La SAV enfatiza el término superviviente” para referirse a quienes han vencido una patología oncológica, subrayando su capacidad de superación para evitar la connotación de victimización. Un paciente entra en esta categoría al superar los cinco años con ausencia de la enfermedad, tras ser dado de alta. Conmemorar este día el primer domingo de junio —que este año corresponde al 7 de junio— permite a los sobrevivientes compartir su trayectoria y ofrecer esperanza e inspiración a los recién diagnosticados, guiándolos en sus emociones y en el acceso a recursos de apoyo.
Prevención y humanización: La visión de la gerencia médica
Para multiplicar estas historias de éxito, la prevención y el diagnóstico precoz deben guiar el sistema. La Dra. Laura Salvestrini, gerente general de la SAV, destaca que la atención médica debe centrarse fundamentalmente en el ser humano, no solo en su padecimiento.
“La prevención es la base de una vida sana y constituye una inversión a futuro, sobre todo cuando se trata de una enfermedad oncológica”, señala la especialista y aclara que evitar una afección avanzada reduce los costosos tratamientos, contribuye a prolongar y mejorar la calidad de vida del paciente.
“La detección temprana permite lograr la curación, posibilita una intervención rápida y un retorno más fácil a la vida normal”, añade, destacando que la Clínica de Prevención SAV funciona como un centro especializado en educación y diagnóstico precoz para evitar que la enfermedad progrese a niveles graves, para lograr que cada día haya más “supervivientes”.
Mente y cuerpo: El acompañamiento psíquico como aliado de la salud
Debido al fuerte impacto emocional del diagnóstico, la Dra. Susana Arocha, psiquiatra de la Clínica de Prevención SAV, señala que el soporte psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico es fundamental.
“Es recomendable que una vez sea diagnosticado, el paciente acuda a una consulta de salud mental para obtener herramientas que faciliten una mejor adaptación”, aconseja. Explicó que la intensidad de los síntomas define la presencia de trastornos como la ansiedad, los trastornos adaptativos y la depresión, que derivan en miedo, insomnio y alteración del apetito. Para el manejo diario, aconseja mantener las actividades cotidianas y recreativas que la salud permita (como escuchar música o hacer ejercicio), cuidar la alimentación y fomentar la comunicación familiar, recordando que la medicación para la depresión debe ser prescrita solo por un psiquiatra.
Finalmente, la Dra. Arocha destaca el valor de la conexión médico-paciente. Una comunicación abierta y empática genera confianza y disipa los pensamientos negativos. Esta cercanía, característica del médico venezolano, permite que el paciente se sienta seguro y acompañado, asumiendo el proceso con una actitud positiva que favorece directamente su recuperación.
Un legado de apoyo: Ayúdanos a seguir cambiando destinos
Desde su fundación, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) ha sido un pilar fundamental en la lucha contra el cáncer a través de la prevención, educación y concientización. Bajo la premisa de que “Tenemos programas que cambian destinos”, la institución invita a personas naturales y jurídicas a sumarse con aportes voluntarios. Cada contribución, sin importar su escala, fortalece la labor oncológica nacional a través de sus programas bandera:
- Clínica de Prevención SAV: Atendió a más de 19.000 pacientes en 2025.
- Unidades de Clínicas Móviles: Realizaron pesquisas a más de 105.000 personas en diversas comunidades.
- Programa AIPO (Asistencia Integral al Paciente Oncológico): Acompaña integralmente y ha intervenido quirúrgicamente a más de 400 personas.
- Programa Fellows: Forma a profesionales médicos en áreas críticas de la oncología.
- Campañas de educación y alfabetización oncológica: Sensibilizaron a más de 16.500 personas en 2025.
Para obtener información de interés sobre donaciones, prevención y tratamiento de enfermedades oncológicas se puede visitar la página web de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV): www.sociedadanticancerosa.org/ o seguirlos en las cuentas de Instagram como @sociedadanticancerosavzla, X (antes Twitter) como @SAnticancerosa y en Facebook como Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV.

