Hacer ejercicio aeróbico, como caminar rápido, nadar o andar en bicicleta, reduce la presión arterial durante las 24 horas del día en personas con hipertensión, postularon científicos de Brasil.
Los investigadores detectaron también que combinar ese tipo de ejercicio con entrenamiento de fuerza, o practicar sesiones de alta intensidad por intervalos, conocidas como HIIT, produce caídas relevantes en la presión arterial medida a lo largo del día entero, incluso mientras se duerme, según los resultados que publicaron en la revista British Journal of Sports Medicine.
La investigación fue elaborada por Vinícius Mallmann Schneider, Patrícia Klarmann Ziegelmann, Dalva Muniz Pereira y Rodrigo Ferrari, integrantes del Programa de Posgrado en Cardiología y del Programa de Posgrado en Epidemiología de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en Porto Alegre, Brasil.
Sudar para vivir con buena calidad de vida

La hipertensión, que es una enfermedad por la cual la presión arterial está elevada de forma persistente, es el factor de riesgo cardiovascular más frecuente en el mundo y la principal causa de muerte y discapacidad a nivel global.
Durante años, los estudios midieron la presión arterial solo en el consultorio médico, una lectura puntual que no refleja lo que ocurre durante el sueño, el trabajo o las actividades cotidianas.
La monitorización ambulatoria de presión arterial, conocida como MAPA, registra la presión cada 15 o 30 minutos durante 24 horas con un dispositivo portátil que la persona lleva puesto. Ese método predice con más precisión el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular que una lectura aislada en el consultorio.

Hasta ahora, ninguna investigación había comparado al mismo tiempo múltiples tipos de ejercicio —aeróbico, con pesas, HIIT, pilates, yoga, deportes recreativos y entrenamiento isométrico— sobre esa medición de 24 horas en personas con hipertensión.
Los investigadores de Brasil quisieron determinar qué modalidad de ejercicio reduce más la presión arterial ambulatoria en adultos con hipertensión, con la evidencia científica disponible hasta el año pasado.
Treinta y un estudios, una respuesta más honesta

Los investigadores realizaron una revisión sistemática con metaanálisis en red, una técnica estadística que permite comparar varios tratamientos al mismo tiempo, aunque no hayan sido evaluados directamente entre sí en los mismos estudios.
La búsqueda abarcó cuatro grandes bases de datos médicas: MEDLINE, Embase, Cochrane Central y el Portal Regional de la Biblioteca Virtual en Salud, con ensayos clínicos aleatorizados, que son el tipo de estudio con mayor rigor científico, donde los participantes se asignan al azar a cada grupo.
De casi 6.000 registros identificados, el equipo seleccionó 31 ensayos con 1.345 participantes adultos con hipertensión, distribuidos en 67 grupos de intervención.
El análisis comparó ocho modalidades: ejercicio aeróbico continuo, entrenamiento combinado —aeróbico más pesas—, HIIT, entrenamiento con pesas, entrenamiento isométrico —contracción muscular sin movimiento, como apretar una pelota—, pilates, yoga y deportes recreativos.
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Para la presión sistólica (que es el número más alto en una medición de presión arterial, que refleja la fuerza con la que el corazón empuja la sangre), las reducciones más grandes en 24 horas correspondieron al entrenamiento combinado (−6,18 mmHg), el HIIT (−5,71 mmHg) y el ejercicio aeróbico (−4,73 mmHg), todos con resultados estadísticamente significativos.
Para la presión diastólica (el número más bajo, que indica la presión cuando el corazón descansa entre latidos), las caídas más relevantes fueron las del HIIT (−4,64 mmHg), el pilates (−4,18 mmHg), el entrenamiento combinado (−3,94 mmHg) y el ejercicio aeróbico (−2,76 mmHg).
El entrenamiento con pesas y el isométrico no mostraron reducciones estadísticamente significativas en la presión ambulatoria de 24 horas.
Estudios anteriores sí habían registrado efectos positivos de esas modalidades, pero con mediciones en consultorio, que los investigadores consideraron menos precisas.
Buenas noticias con letra pequeña

Los investigadores recomendaron que las guías médicas incluyan el ejercicio aeróbico —continuo o por intervalos— y el entrenamiento combinado como opciones de primera línea para reducir la presión arterial ambulatoria en adultos con hipertensión.
Para el yoga, el pilates y los deportes recreativos, el equipo pidió cautela: los resultados son prometedores, pero los estudios disponibles son pocos y con muestras pequeñas, por lo que se necesitan ensayos más amplios para confirmar su eficacia.

También los investigadores reconocieron que varios estudios incluidos tenían muestras reducidas, no reportaron todos los datos necesarios y presentaron diferencias en la intensidad y duración de los programas de ejercicio evaluados.
La calidad de la evidencia fue calificada como baja o muy baja para la mayoría de las comparaciones, según el marco CINeMA, una herramienta internacional para evaluar la confianza en los resultados de metaanálisis en red, lo que obliga a leer los resultados con prudencia.
Los beneficios del entrenamiento con pesas sobre la presión medida en consultorio todavía no tienen respaldo en datos ambulatorios sólidos de 24 horas, algo que los investigadores señalaron como una prioridad para futuras investigaciones.
por INFOBAE
