Enfermedad de Chagas: por qué es clave el acceso de las mujeres al diagnóstico y tratamiento

El Día Mundial de la Enfermedad de Chagas se conmemora este 14 de abril bajo el lema “Las mujeres en el centro: proteger a la próxima generación frente a la enfermedad de Chagas”.

Esta campaña, apoyada por la Organización Panamericana de la Salud y la Coalición Global de Chagas, reconoce el papel central que las mujeres desempeñan en el cuidado familiar, la salud comunitaria y el acceso a los servicios médicos, especialmente durante el embarazo.

En América Latina, la enfermedad de Chagas es causada por el parásito Trypanosoma cruzi y afecta a cerca de siete millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

La transmisión maternoinfantil, es decir, de madre a hijo durante el embarazo o el parto, se consolidó en los últimos años como la principal vía de contagio en zonas urbanas. La OPS estima que entre el 2% y el 8% de las mujeres embarazadas infectadas transmiten el parásito a sus bebés, generando unos 9.000 nuevos casos anuales por esta vía. Por eso, garantizar el acceso de las mujeres a controles, pruebas de detección y tratamiento temprano resulta esencial para limitar la expansión de la enfermedad y avanzar hacia su eliminación.

“La eliminación de la enfermedad de Chagas como problema de salud pública requiere situar a las mujeres en el centro de las estrategias de diagnóstico, tratamiento y atención”, enfatizó el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS. La integración de tamizaje maternoinfantil, el fortalecimiento de la atención primaria y la promoción de políticas sensibles al género son acciones que, según la OPS y la Coalición Global de Chagas, resultan fundamentales para reducir la transmisión congénita y el impacto social y sanitario de la enfermedad.

¿Qué es la enfermedad de Chagas y cómo se transmite?

Test de sangre análisisEn Argentina, más de 1,3 millones de personas están infectadas con Chagas y más de 6 millones están expuestas al parásito, según el Hospital de Clínicas de la UBA (Freepik)

La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a aproximadamente siete millones de personas globalmente, la mayoría en América Latina. Aunque históricamente estuvo restringida a zonas rurales, hoy se transformó en un problema de salud pública global, con casos reportados en 44 países, incluidos Estados UnidosEspañaItaliaFrancia y Japón.

El parásito Trypanosoma cruzi se transmite principalmente a través de la picadura de insectos triatominos, conocidos como vinchucas, que habitan en grietas de viviendas rurales y suburbanas. Sin embargo, la transmisión también puede darse por vías no vectoriales: de madre a hijo durante el embarazo, por transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos y, con menor frecuencia, por accidentes de laboratorio. De acuerdo con el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la principal causa de transmisión en la actualidad es la vertical, es decir, de madre a hijo, especialmente en contextos urbanos.

Un estudio internacional liderado por el científico brasileño Ewerton Cousin y publicado en la revista The Lancet Infectious Diseases demostró que los casos fuera de América Latina aumentaron de forma sostenida en las últimas décadas, en gran parte por los movimientos migratorios. Según el equipo del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), en 2023 se estimaron 376.000 personas infectadas en países no endémicos, principalmente en Estados Unidos y Europa occidental.

Datos epidemiológicos y expansión global

#DEF-Infobae-Chagas-Interior-VEl insecto triatomino, conocido como vinchuca, sigue siendo el principal vector de transmisión en zonas rurales de las Américas (Fernando Calzada)

En los 21 países endémicos de América Latina, más de 100 millones de personas están en riesgo de contraer Chagas y cada año se reportan alrededor de 30.000 nuevos casos y 10.000 muertes asociadas, según la OPS. En Argentina, el Hospital de Clínicas calcula que más de 1,3 millones de personas viven con la infección y que más de 6 millones están expuestas.

La migración y los cambios socioambientales han ampliado la presencia del Chagas fuera de las zonas endémicas. El estudio dirigido por Cousin y la Red de Colaboradores del Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad subraya la necesidad de que los países no endémicos desarrollen protocolos para la detección de la enfermedad, especialmente en donantes de sangre y mujeres embarazadas provenientes de áreas de riesgo. El biólogo Marcelo Abril, miembro de la Red Latinoamericana de Control de Vectores, explicó en una nota a Infobae que “el incremento del peso epidemiológico en áreas no endémicas responde a la disminución de la transmisión vectorial en Latinoamérica y al aumento de la migración internacional”.

El desafío de la transmisión congénita y el acceso al tratamiento

Primer plano del vientre de una mujer embarazada con gel y una sonda de ecografía. Se ven las manos del personal médico y un monitor mostrando la imagen de un feto.Actualmente, no existe una vacuna para prevenir el Chagas; las estrategias de control se centran en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la transmisión (Imagen Ilustrativa Infobae)

La transmisión vertical, de madre a hijo, es actualmente la principal causa de contagio en áreas urbanas, según el Hospital de Clínicas y la OPS. La OMS señala que el tratamiento antiparasitario con benznidazol o nifurtimox es más efectivo si se administra en etapas tempranas o en mujeres en edad fértil antes del embarazo. En Argentinamás de 1.300 bebés nacen cada año con Chagas, pero la detección y el tratamiento precoz permiten curar al 90% o más de los recién nacidos infectados.

En la ciudad de Córdoba, la implementación de la “Estrategia Municipal hacia el Control de la Transmisión Materno-Infantil de Chagas” combinó campañas territoriales, vigilancia epidemiológica y diagnóstico activo, con especial foco en mujeres embarazadas.

Según dijo en una nota a Infobae Roberto Chuit, responsable del área Chagas en la Fundación Mundo Sano, el modelo local demuestra que “el control del Chagas exige una estrategia integral que combine vigilancia, diagnóstico activo, investigación, trabajo territorial y educación comunitaria, con atención prioritaria a las mujeres en edad reproductiva”.

Estrategias de prevención, desafíos y perspectivas

(Imagen Ilustrativa Infobae)La iniciativa “Ningún Bebé con Chagas” busca eliminar la transmisión maternoinfantil antes de 2030 a través de la cooperación internacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Actualmente, no existe una vacuna para prevenir la enfermedad de Chagas. Las principales estrategias de control se basan en el tamizaje de embarazadas, el control de insectos vectores, la mejora de las viviendas, la higiene en la manipulación de alimentos y el diagnóstico precoz.

Según la OMS, el costo de la atención médica de los casos crónicos supera en más de un 80% el costo de las acciones preventivas.

La formación continua de los profesionales de la salud, la innovación en el desarrollo de nuevos diagnósticos y tratamientos, y la integración de la perspectiva de género son aspectos clave para asegurar el acceso equitativo y sensible a las necesidades de las mujeres afectadas. Iniciativas como “Ningún Bebé con Chagas”, impulsada por la Secretaría General Iberoamericana y la Fundación Mundo Sano, buscan eliminar la transmisión maternoinfantil antes de 2030 mediante la cooperación internacional y la acción coordinada entre países.

Innovación y futuro: hacia la eliminación del Chagas como problema de salud pública

ChagasEn América Latina, cerca de siete millones de personas viven con la enfermedad de Chagas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (GeoVin/Conicet)

Investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y del CONICET desarrollaron agentes vacunales prometedores capaces de generar respuesta inmune en modelos animales, según informó el Hospital de Clínicas. Si bien la vacuna aún no está disponible para uso humano, estos avances abren nuevas perspectivas para la prevención y el tratamiento.

La OMS y la OPS han fijado metas para 2030, como la interrupción de todas las vías de transmisión y una cobertura del 75% del tratamiento antiparasitario en la población en riesgo. El éxito de esas metas dependerá de la articulación de políticas públicas, la innovación científica y el fortalecimiento de los sistemas de salud, situando a las mujeres en el centro de la atención, tanto como beneficiarias como protagonistas en la respuesta global frente al Chagas.

por INFOBAE

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