Lucía Silva: Los valores no tienen género ni edad

Los valores son más importantes de lo que las personas piensan. En muchos casos, se tiene la convicción de que son “aplicables” a ciertos y determinados momentos u ocasiones, pero no es así.

En el transitar de nuestro desarrollo desde que nacemos y durante el proceso de formación en el hogar, es cuando se deben arraigar los valores y el deber ser es, que sean reforzados durante el proceso de educación formal, tanto por parte de los padres como de los docentes a través de una interacción constante que garantice el fortalecimiento de los mismos.

¿Pero realmente sabemos cuáles son los valores fundamentales?

Están relacionados con el amor, la verdad, la justicia, la honestidad, el respeto, la responsabilidad, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, la actitud hacia el diálogo.

Ellos no tienen fronteras, ni edad, ni género y mucho menos tiempo de caducidad, es decir, permanecen para toda la vida, forman parte de nosotros mismos y deben prevalecer ante cualquier situación, posición o rol que desempeñemos en la sociedad. Se entremezclan en la realidad cotidiana y constituyen las intenciones de los actos humanos.

Hemos podido apreciar personas de diferentes edades que no han tenido la oportunidad de estudiar, sin embargo, su comportamiento habla por sí solo, adoptan conductas intachables que denotan sus valores presentes. Como igualmente también existen individuos, que, a pesar de tener una profesión u oficio, dejan mucho que desear con sus acciones.

Toda persona tiene la necesidad de formularse un criterio de actuación, una serie de creencias y convicciones, sin dejar nunca de lado los valores. Cuando somos adultos, debemos adoptar la responsabilidad de preservarlos y convertirnos en efectos multiplicadores de ellos, sin importar a quiénes se los transmitimos ni el lugar donde nos encontremos.

Tan elemental representa que aportemos “un grano de arena” cuando surge la oportunidad de hacer comprender valores a nuestro prójimo, sin importar el rol como una ama de casa, un vendedor, un profesor, un trabajador, un alumno, un vecino, un compañero, un amigo, un familiar.

No es un hecho fortuito, ni insignificante, todo lo contrario, nos hace sentir bien, útiles, nos alimenta internamente, sin embargo, hay que tener mucho tacto en el momento del diálogo. Se escuchan muchos comentarios que “los valores se han perdido”, pero ¿realmente se pierden?

En mi opinión existen crisis o debilidades de valores, todos en algún momento de la vida podemos pasar por susceptibilidades.

Varios autores han definido Escalas de Valores como los Vitalescuya esencia es la protección de la Vida; Económicos, sus dimensiones se enfocan hacia la búsqueda de la Seguridad; Intelectualesnos encaminan a tomar decisiones cuando tenemos incertidumbre sobre la falsedad, lo subjetivo u objetivo, lo cierto o probablede ahí que este valor se encamina hacia la Verdad; Estéticos, busca la belleza desde las Manifestaciones Artísticas; Éticos, su objetivo es enfocarse en el Bien; Religiosos, se logra interpretar la existencia en función de un Significado Espiritual; Sociales, relacionados con la convivencia dentro una Sociedad.    

No olvidemos que los valores forman parte de nuestro ser, que no lo dejamos cuando nos cambiamos de ropa y nos lo colocamos de nuevo, si somos íntegros en nuestras convicciones, entonces realcemos nuestra personalidad. No hay algo más gratificante que sentirse bien con uno mismo.

Autora: Lucía Silva

Emprendedora – Escritora – Locutora – Actriz

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