La cercanía del fenómeno del Super Niño podría afectar el sistema hidroeléctrico del país. Es decir, habrá más cortes de luz, mientras que las altas temperaturas favorecerán la aparición del mosquito transmisor del dengue y el chikungunya. «A diferencia de un huracán o un sismo, señala un reciente informe de la CAF, El Niño es predecible con meses de anticipación, lo que permite pasar de la reacción a la anticipación»
por Elizabeth Fuentes/El Cooperante
En el más reciente informe de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) se eleva a casi 40 % la probabilidad de que el próximo fenómeno de El Niño alcance la categoría de Super Niño, como llaman los expertos al hecho de que la temperatura superficial del mar, en el Pacífico central, supere los 2 grados centígrados por encima del promedio.
«Hasta ahora, solo se habían registrado tres Super Niños —en los años 1983, 1997 y 2015—, cuando el volumen de calor transferido del océano a la atmósfera fue tan grande que desplazó las corrientes de ambos hemisferios, disparando sequías, inundaciones, incendios y brotes de enfermedades en regiones muy distantes entre sí», señala el informe.
Pero ahora la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), agencia del Gobierno de Estados Unidos, ha alertado que hay dos de cada tres probabilidades de que el próximo fenómeno sea fuerte o muy fuerte, con un 36 % de probabilidad de que alcance la categoría de Super Niño.
En 2015, cuando el fenómeno afectó a Venezuela, el Guri descendió a niveles mínimos históricos, lo que generó una severa crisis en el sector eléctrico y obligó a aplicar racionamientos y cortes de luz, así como restricciones en el suministro de agua potable. Por la falta de riego y humedad, hubo pérdidas de cosechas de maíz y arroz, mientras que las altas temperaturas favorecieron la proliferación de mosquitos transmisores del dengue y otras enfermedades.
«A diferencia de un huracán o un sismo», señala el informe de la CAF, «El Niño es predecible con meses de anticipación, lo que permite pasar de la reacción a la anticipación». Asimismo, recomienda activar los llamados Protocolos de Acción Temprana, así como recurrir al DREF (Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación Internacional de la Cruz Roja) para liberar automáticamente los recursos necesarios que permitan actuar antes de que el desastre ocurra.
El informe también aconseja la limpieza de drenajes y cauces, el refuerzo de diques, la estabilización de laderas, el mantenimiento vial y la protección de hospitales, escuelas y redes eléctricas. Asimismo, plantea proteger a los sectores productivos mediante fondos de contingencia, almacenamiento estratégico de alimentos, distribución de semillas resistentes a la sequía y apoyo directo a pequeños productores.
