El 2025 está a punto de terminar, con una pregunta que se hacen millones de venezolanos: ¿será que el Gobierno de Nicolás Maduro podrá garantizar alimentos con el bloqueo naval de Estados Unidos?
El pasado 10 de diciembre, Guardacostas de EE. UU. incautaron un buque petrolero en costas venezolanas. Seis días después, el presidente de esa nación, Donald Trump, ordenó bloquear todos los tanqueros petroleros sancionados que entren a Venezuela o salgan del país.
Un segundo buque sancionado fue interceptado en el Caribe y confiscado el 20 de diciembre, aumentando a dos el número de navíos incautados en aguas venezolanas.
Horas después, militares estadounidenses decomisaron otra embarcación petrolera que se dirigía a Venezuela, para incrementar a tres las naves confiscadas.
Tal es la situación que otros buques que iban a llegar a Venezuela debieron desviar su ruta.
El Gobierno de Maduro ha protestado estas medidas e incluso elevó su queja ante la ONU.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió el 23 de diciembre, y allí Venezuela, a través de su representante en la ONU, Samuel Moncada, señaló que el problema no es su país sino EE. UU.
El miércoles 24 de diciembre, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, dijo que el bloqueo de EE. UU. a los buques que entran a Venezuela y salen del país “es ilegal y viola los derechos humanos”.
Así las cosas, el Gobierno, a través de su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asegura que han podido crear una logística que superó “el asedio de Estados Unidos”.
Toneladas de alimentos para “romper” bloqueo
Delcy Rodríguez mencionó este sábado el Plan de Amor y Prosperidad Alimentaria, mediante el que, afirmó, se atendieron a unas cinco millones de familias en el país, con la distribución de 158 mil toneladas de alimentos durante cinco semanas seguidas.
Aseguró la funcionaria que la repartición alimentaria se desarrolló en medio de un contexto internacional adverso, marcado por amenazas y presiones externas contra Venezuela.
Mientras desde los Estados Unidos se planificó asediar y amenazar a nuestra patria, el pueblo venezolano respondió con lo que verdaderamente nunca se había visto: un despliegue logístico de esta naturaleza, donde se activaron todos los sectores productivos para llevar los alimentos a nuestro pueblo”, apuntó, citada por Globovisión.
Se refirió a la participación de campesinos, pescadores, comunas, emprendedores y la agroindustria, junto a la coordinación de políticas públicas y privadas en la distribución de los rubros, con el objeto de “romper el bloqueo”.
Fue un despliegue donde se activaron los pescadores, los campesinos, las campesinas, la agroindustria y todos los sectores productivos, defendiendo el derecho de nuestro pueblo a la alimentación”, puntualizó Rodríguez.
Sin embargo, el alza del dólar y el bloqueo podrían hacer mella en las intenciones de garantizar los alimentos al pueblo. Veamos lo que explica el economista Asdrúbal OIiveros.
Una brecha peligrosa
Oliveros, consultor empresarial, aseveró que la brecha cambiaria en Venezuela «se ha desbordado y marca nuevos máximos».
Recomendó a los comercios proteger inventarios, priorizar flujo de caja y enfocar ventas en ese objetivo.
A la ciudadanía venezolana aconsejó comprar lo esencial, comparar precios y convertir excedentes en moneda dura.
El corto plazo luce poco alentador”, advirtió el experto.
El dólar oficial abrirá el lunes en Bs. 294,97, de acuerdo con lo informado por el Banco Central de Venezuela (BCV), a través de su página web.
La divisa norteamericana está a tan solo seis bolívares de llegar a 300, en un entorno donde la población hace malabares para adquirir alimentos y medicinas, que han sufrido constantes aumentos de precios, incluso en la moneda extranjera.
El economista y exdirector del BCV, José Guerra, lo avisó el viernes: Venezuela cierra 2025 en medio de un acelerado deterioro económico, marcado por una fuerte devaluación del bolívar, una inflación desbordada y una creciente escasez de divisas.
En un ambiente económico sombrío para Venezuela, Guerra aseguró además que el país enfrenta un cierre de año crítico y un 2026 potencialmente catastrófico si no se corrige el rumbo económico, con el riesgo latente de una nueva hiperinflación y profundas consecuencias sociales.
¿Está el país ante un deja vu de lo que se produjo en 2017, cuando la hiperinflación acabó de tajo con el poder adquisitivo de los venezolanos?
