Nueva York cuestiona los “ubercópteros” después del accidente en Manhattan

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El portavoz del Consejo de Nueva York, Corey Johnson, cuestionó públicamente este martes la conveniencia y necesidad de “Uber Copter”, un servicio de traslado en helicóptero entre Manhattan y el aeropuerto neoyorquino JFK, anunciado antes del accidente mortal de ayer de una aeronave contra un rascacielos.

“¿Es eso realmente necesario? ¿Es seguro?”, se preguntó Johnson en una entrevista en la cadena de noticias Fox 5, apenas unos días después del anuncio de la empresa radicada en San Francisco, famosa por permitir alquilar vehículos de transporte de personas con conductor.

El portavoz municipal también valoró la necesidad de “tantos” vuelos comerciales, como es el caso del helicóptero estrellado ayer durante un aterrizaje de emergencia en un edificio de 54 plantas en el cruce de la Séptima Avenida con la calle 51.

La de Johnson es otra voz que se suma a la de la congresista neoyorquina Caroline Maloney, que ayer por la noche llamó a la necesidad de vetar los vuelos sobre Nueva York.

En la actualidad, y desde 1977, en Manhattan -la isla central de Nueva York- solo está prohibido el aterrizaje en helipuertos en las azoteas de los inmuebles, después de que el 16 de mayo de aquel año un aparato se estrellara en un edificio y causara la muerte de cinco personas, por lo que estos vehículos aéreos recurren a instalaciones en las orillas del río Este y del río Hudson, que bañan la ciudad.

Por otro lado, un informe preliminar de la Autoridad Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), asegura que el piloto -única víctima del siniestro- no contaba con un certificado exigido para pilotar en malas condiciones atmosféricas, como es el caso del día de ayer en Nueva York, cuando la ciudad estaba cubierta por una espesa capa de nubes y regada por fuertes lluvias.

Según indicaron varios medios locales, el hombre de 58 años, que apenas llevaba 10 minutos en el aire tras dejar a un cliente en la calle 34 y dirigirse de vuelta al vecino estado de Nueva Jersey, no tenía en su posesión la licencia para manejar su aeronave cuando la visibilidad era de menos de tres millas (alrededor de cinco kilómetros).

La investigación, que está siendo llevaba a cabo por la Junta Nacional de Seguridad en Transporte (NTSB, en inglés), aún está intentando determinar cuál fue la causa del incidente.

Sin embargo, el fuego desatado tras la caída del helicóptero, que derramó todo su combustible, hizo que gran parte del fuselaje de la nave se consumiera, haciendo difícil la inspección.

El informe preliminar, de acuerdo con investigadores cercanos, no será hecho público hasta dentro de dos semanas, aunque no incluirá la causa del accidente.