Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health advirtió que el calor extremo pondrá en riesgo a miles de millones de personas más de lo que estimaban los cálculos habituales, con un impacto especialmente severo sobre los adultos mayores. La investigación, elaborada por científicos de Stanford University y otras instituciones de Estados Unidos, sostiene que los modelos previos subestimaban la amenaza porque tomaban como referencia la tolerancia al calor de adultos jóvenes y sanos.
De acuerdo con el trabajo, cuando se aplican umbrales fisiológicos ajustados por edad, la exposición global a condiciones térmicas que el cuerpo ya no puede compensar aumenta de forma marcada. Bajo un escenario de 3 ℃ (37,4 ℉) de calentamiento, la población expuesta podría llegar a 2.000 millones de personas, una cifra muy superior a la de las proyecciones tradicionales.
Qué cambia cuando se mide el riesgo según la edad

La principal diferencia del estudio consiste en el criterio usado para calcular el daño potencial. En lugar de asumir que toda la población resiste el calor como un adulto joven, los autores incorporaron datos de laboratorio sobre tres grupos etarios: jóvenes, personas de mediana edad y mayores de 60 años.
Ese ajuste modifica el mapa global del riesgo. Según el artículo de The Lancet Planetary Health, con 1,5 ℃ (34,7 ℉) de calentamiento unos 290 millones de mayores de 60 años quedarían expuestos al menos a 180 horas al año de calor extremo. Para los adultos jóvenes, un nivel semejante de exposición recién aparecería por encima de 4 ℃ (39,2 ℉).
Los autores resumieron así el resultado central: “Nuestros hallazgos indican que el calor intolerable afectará a muchas más personas, en regiones más extensas y durante períodos más prolongados de lo que se creía”.
Cuando el cuerpo ya no logra enfriarse

El trabajo proyectó la exposición futura a lo que define como “estrés térmico incompensable”. En términos simples, se trata de una situación en la que el organismo pierde la capacidad de mantener estable su temperatura interna, incluso en reposo. Dicho de otro modo, los mecanismos normales para disipar calor dejan de alcanzar.
Según explicó Qinqin Kong, investigador de Stanford University y autor del estudio, “la exposición a un calor incompensable no significa la muerte inmediata, pero una exposición prolongada puede volverse peligrosa y, eventualmente, mortal”.
La investigación señala que el envejecimiento reduce la capacidad del cuerpo para responder al calor. Entre otros factores, menciona menor producción de sudor, menor dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y un rendimiento cardíaco más bajo. Esa combinación vuelve más difícil liberar temperatura corporal y aumenta la vulnerabilidad en episodios prolongados.
Los experimentos citados por el estudio muestran además que, según la humedad y el ambiente, los adultos mayores pueden perder la capacidad de sostener una temperatura corporal estable entre 4,7 ℃ y 7,5 ℃ antes que los adultos jóvenes. En la práctica, eso implica que un nivel de calor tolerable para una persona joven puede resultar peligroso para alguien de más de 60 años.
Un riesgo concentrado en Asia del Sur, el Golfo y zonas tropicales
El mapa de exposición no se distribuye de manera uniforme. El estudio ubica las áreas más comprometidas en Asia del Sur, el Golfo Pérsico, partes del sudeste asiático, el este de China y regiones tropicales de África.

En esos territorios, la amenaza se agrava por la combinación de altas temperaturas, crecimiento demográfico, envejecimiento poblacional y menor capacidad de adaptación. El trabajo identifica 13 países donde, con 3 ℃ de calentamiento, la pobreza supera el 50% y más de 10 millones de adultos mayores, o al menos el 80% de ese grupo, enfrentarían 180 horas anuales de calor extremo.
Entre los casos señalados aparecen India, Pakistán, Bangladesh, Myanmar y Níger. En India, el estudio proyecta 648 millones de personas expuestas, la cifra más alta a nivel mundial. En países del Golfo como Bahrein y Qatar, el riesgo alcanzaría a toda la población.
Noches sin alivio y ciudades bajo presión
Uno de los puntos que más preocupa a los autores es la persistencia del calor durante la noche. Cuando la temperatura no desciende, el cuerpo pierde la oportunidad de recuperarse del calor acumulado durante el día, una condición que agrava el daño entre las personas mayores.
El estudio estima que en ciudades como Delhi, Lahore o Dubái, los mayores podrían atravesar más de 1.000 horas al año de estrés térmico excesivo incluso con 1,5 ℃ de calentamiento. Con 3 ℃ , esa exposición podría acercarse a 2.000 horas anuales. En Bangkok, la cifra llegaría a 3.840 horas, equivalente al 44% del año.
Los autores advirtieron sobre otro factor crítico: muchas de las muertes asociadas a olas de calor en adultos mayores ocurren dentro de las viviendas. La razón es concreta: quienes viven solos, en casas mal ventiladas o sin refrigeración adecuada quedan más expuestos aun cuando no salgan al exterior.

El estudio no se limita a los efectos sanitarios. También plantea que la expansión del calor extremo puede alterar actividades básicas de la vida social y económica. Entre ellas aparecen el trabajo al aire libre, la estabilidad de las redes eléctricas, la demanda de aire acondicionado y los movimientos de población.
Los investigadores advirtieron que “cada grado adicional de calentamiento expone a 1.000 millones más de personas a por lo menos 180 horas anuales de calor extremo”. Ese aumento presiona sobre sistemas energéticos ya frágiles en muchos países cálidos y pobres.
La investigación también subraya el caso del llano Indo-Gangético, una región agrícola clave del sur de Asia. Allí, los períodos de calor más intensos coinciden con fases centrales del calendario de cultivo. Traducido a una consecuencia concreta, el trabajo rural al aire libre podría volverse inseguro o directamente inviable durante semanas enteras, con impacto sobre la producción de alimentos para cientos de millones de personas.

Para elaborar estas proyecciones, el equipo combinó límites de tolerancia al calor medidos en laboratorio, datos demográficos detallados a escala de 1 kilómetro y simulaciones climáticas de alta resolución basadas en 14 modelos internacionales.
Los autores señalaron que esa base de datos ya está disponible para que gobiernos y agencias identifiquen áreas de mayor exposición y preparen respuestas sanitarias. “Nuestras conclusiones pueden orientar la elaboración de planes de acción frente al calor y la preparación de los sistemas de salud”, indicó el artículo.
El estudio recibió financiamiento de los National Institutes of Health, la National Science Foundation, la NASA y la Rockefeller Foundation, y plantea un escenario donde el avance simultáneo del calentamiento global y el envejecimiento poblacional redefine la escala del riesgo térmico en buena parte del planeta.
por INFOBAE
