La hija del actor Gustavo Rodríguez denunció que sufrió abuso sexual a los seis años (Imágenes)

Grecia Augusta, hija del fallecido primer actor venezolano, Gustavo Rodríguez, denunció que sufrió de abuso sexual cuando tenía 6 años en el canal Venevisión.

Augusta compartió un video en su cuenta de Instagram donde contó que un actor humorístico venezolano abusó de ella con la excusa de “ayudarla” a comprender el arte de la actuación.

“Esperé 27 años para finalmente tener la valentía y el coraje de decir lo que quiero decir desde muy pequeña yo no me sentía merecedora, ni digna de ser escuchada. A los 6 años en el baño de hombres de Venevisión un gran actor muy amigo de mi familia y respetado en toda la escena cultural del país y del contexto humorístico, me violó con la excusa de hacerme entender cómo actuar mejor”, comentó.

“En un momento de descuido cuando mi papá estaba trabajando era muy de noche, yo estaba sola y él con el pretexto de hacerme sentir la conexión entre el personaje y la situación ficcional lo hizo. Yo decidí no decir nada porque pensaba que mi voz no valía y nadie me iba a creer. Y entre el velo de manipulación y el descaro de ese señor que quién le iba a creer a una niña de 6 años ante la palabra de un actor respetado y querido, por lo que decidí callarme”, agregó.

La también cantante aseguró que fue abusada sexualmente a los 12 años, por un instructor de canto.

“A los 12 años volví a ser objeto de abuso sexual por parte del que fuera mi primer profesor de canto en la escuela Juan Manuel Olivares. Era bastante pequeña y a esa edad no debería enseñarse el canto lírico. Con la excusa de enseñarme a sentir lo que es cantar, hacerme entender como se debe mover el diafragman y como debe rebotar y cuando hay que abrir la garganta y lo que hay que sentir al momento de cantar, abusó de mi. Esto fue desde los 12 hasta entrada mi adolescencia”, expresó.

Grecia Augusta le hizo un llamado a los niños que hayan sufrido casos de abusos sexuales que lo hablen con sus familiares, ya que es una manera de contribuir y alzar la voz para que sean escuchados.

“Si algún niño o niña escucha esto que estoy diciendo lo asuma y si en algún momento ha sentido este miedo de no merecimiento, ahogo e imposibilidad de decir las cosas, comprendan que sí se puede decir. Es una manera de contribuir y de alzar la voz para que se escuchen a los niños”, concluyó.

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