Conoce a la verdadera «Griselda»: No era tan bonita ni amable como la pinta Sofía Vergara

La «viuda negra» que asesinó a sus tres maridos, era fea, con sobrepeso y mal hablada. Mandaba a matar a sus enemigos con un método que luego se haría «popular» en las bandas de narcotraficantes: un sicario en moto disparaba contra la víctima siempre que hubiese familiares cercanos que presenciaran la escena de horror. Irónicamente, ella también murió así

Un libro, una película (La Reina de la Cocaína, interpretada por Catherine Zeta-Jones) y ahora una serie de Netflix, han tratado de narrar la vida de la narcotraficante colombiana Griselda Blanco, apodada «La Viuda Negra» porque asesinó a uno de sus esposos y a los otros dos los mandó a matar. Mala fama que inició desde los doce años, cuando formó parte de una banda de menores de edad del miserable barrio donde vivían, quienes planificaron secuestrar a un «niño rico» para obtener dinero. Pero en vista de que la familia nunca les pagó lo que exigían, decidieron asesinarlo y fue Griselda quien se encargó de darle dos tiros en la cabeza.

Así lo revela el libro «The Cocaine Queen», de Henri Dauber, quien asegura que esta niña fue prostituida desde los 12 años, se casó a los  18 con Carlos Trujillo, quien le dio tres hijos antes de abandonarla, y regresó a la prostitución para poder mantenerlos.  Fue así como conoció al hombre que cambiaría su vida, Alberto Bravo, con quien se fue a Nueva York para dedicarse al tráfico de cocaína.

Griselda y Alberto llegaron a importar cientos de kilos de cocaína  para venderla a John Gotti, el famoso «padrino» mafioso, quien los ayudó a levantar su imperio de tráfico de drogas entre Medellín y New York.

«Otros amigos suyos de Medellín entraron en juego, cuenta el libro, entre ellos el célebre Pablo Escobar Gaviria, a quien se encomendó la fabricación y envío a Estados Unidos de cientos de kilos semanales. El negocio funcionó perfectamente hasta el día en que los agentes de la DEA se dieron cuenta del escandaloso estilo de vida de su esposo y lo pusieron bajo vigilancia». Molesta por los excesos de su marido, Griselda lo asesinó de varios tiros luego de una fuerte discusión.

Convertida en líder de una nueva red de traficantes, la mujer volvió a Medellín para rehacer el negocio y se instaló en Miami para dirigirlo. En esos años – la década de los 80,s- sobrevivió a una detención y a un intento de asesinato. Para entonces ya tenía un cuarto hijo, a quien llamó Michael Corleone, en homenaje al mafioso italiano, pero el mismo agente de la DEA que no había logrado arrestarla en Nueva York, Robert Palombo, siguió su rastro y la capturó en Los Ángeles, en 1984. Enjuiciada y condenada a 20 años de prisión, en la cárcel para mujeres de San Francisco conoció a Charles Cosby, de quien se hizo amante y nombró como su «representante» fuera de prisión. Pero en paralelo, su mano derecha en Miami, Jorge Riverito Ayala, fue también arrestado por la policía y para conseguir una rebaja en la pena, comenzó a colaborar con la DEA contando todo lo que sabía sobre Griselda y sus operaciones.

Por esta nueva información, Griselda fue enviada desde Nueva York hacia Florida para ser juzgada, esta vez por asesinato. Pero sus abogados lograron negociar que Griselda fuera extraditada a su país, Colombia, el año 2004, cuando, ya con sesenta años encima, la mujer instaló secretamente en Medellín, en la elegante zona de El Poblado, donde trató de permanecer oculta utilizando todas las medidas de seguridad posible. Así vivió nueve años antes de ser asesinada a tiros el 3 de septiembre de 2012 mientras caminaba con su nuera a una tienda. Dos hombres que circulaban en una motocicleta le dispararon en la cabeza: un método que ella había inventado y que consistía en asesinar al enemigo enfrente de algún familiar.

Se calcula que Griselda mandó a asesinar a unas 250 personas durante toda su vida, empleó a más de 1.500 traficantes para lograr que su imperio alcanzara a mover miles de millones de dólares. No por azar, al inicio de la serie que protagoniza Sofía Vergara, se lee una frase del mismísimo Pablo Escobar: «Al único hombre que le tengo miedo es a una mujer, Griselda Blanco».

Imagen

Michael Corleone Sepúlveda Blanco, hijo menor de la extraficante Griselda Blanco y cuya biografía es interpretada en Netflix por Sofía Vergara, dice que en la serie pusieron «fea» a su mamá. «Mi madre era una mujer hermosa, y es loco que muchas personas digan ‘No, te tienes que mirar más como una drogadicta’… El hecho de que la llamaran ‘fea’, realmente me ofendió. «La gente ve las fotografías policiales y simplemente se basa en ellas. Pero cuando leas mi libro, verás que a mi madre la llamaban la muñeca de porcelana en su juventud». Los alcaldes, gobernadores y políticos de diferentes países intentarían cortejar a mi madre… incluso aquí en los Estados Unidos…ella era la crème de la crème».»Siempre fue una mujer hermosa», expresó a Daily Mail.

Sigue las noticias en el canal de Whatsaap