La increíble historia de un donante de esperma: 20 años después comenzaron a tocarle la puerta casi 300 hijos

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Peter Ellestein armó en los últimos meses una nueva familia con 24 jóvenes que nacieron de su muestra de donante de esperma. Pero se siguen sumando mes a mes y podrían llegar a más de 300.

Dinero fácil. En eso y en ninguna otra cosa pensaba Peter Ellenstein entre 1987 y 1994 cuando se convirtió en un asiduo donante de esperma. Lo de «donante» es un eufemismo porque esas entregas de esperma para tratamientos de fertilización son pagas. Hoy en día, está en unos 100 dólares por «muestra»Peter dejaba hasta cinco de sus «donaciones» por semana.

La mayoría de los donantes, lo hace durante un corto período de tiempo de entre uno y dos años y un promedio de una o dos veces al mes. Pero Ellenstein fue un caso inusual de alguien que lo realizó durante siete años y con una gran frecuencia.

Fue hace ya dos décadas. Pero esa vieja historia volvió a buscarlo de repente la mañana del 6 de octubre de 2017. Exactamente a las 10.55, recibió un mensaje en su muro de Facebook.

«Hola, Peter. Espero que estés bien. Te escribo por una circunstancia muy extraña y desde ya te pido disculpas si me he equivocado de persona…. Yo nací en 1994 en un proceso de fertilización in-vitro.  Mi madre siempre quiso un niño y con esa nueva tecnología finalmente podía conseguir su sueño de convertirse en una. La razón por la que te escribo es que creo que tú puedes haber sido el donante. No sé cuál es el protocolo correcto en esta situación y todavía estoy estupefacta. Si eliges no mantener contacto y ni siquiera responderme, lo entiendo perfectamente y no tendré nada en contra tuya. Sólo quiero decirse gracias. Si quieres seguir por esta pequeña ventana, aquí estoy para seguir explorando…».

Ellenstein fue actor secundario en películas, obras teatrales y shows de TV en los ’80 y ’90 y utilizaba la donación de esperma como una de las tantas opciones para complementar su ingreso. Colaboró con dos bancos de esperma en los que, por supuesto, permanecía anónimo y sólo estaba identificado como el donante 305 o 217.

Pero el mensaje de Rachel White, de 24 años, lo cambió todo.

Ella había enviado una muestra de su ADN al Donor Sibling Registry, una asociación sin fines de lucro que trata de conectar a través de la web a quienes fueron concebidos por donación de óvulos o esperma, con los donantes o sus «medios hermanos». Según su promoción, el contacto sólo ocurre cuando «hay mutuo consentimiento de ambas partes» y, de acuerdo a sus estadísticas, ya lo han logrado con unas 15.000 personas en todo el mundo.

Así, Rachel logró contactar a 11 de sus «medio hermanos», todos fruto del esperma de un mismo donante. Y ellos comenzaron a atar cabos con la información que le habían compartido sus padres y el número de donante que legalmente pudieron obtener del banco de esperma… hasta que dedujeron que su padre podía ser un actor de Los Ángeles llamado Peter Ellenstein.

Rachel lo encontró en la base de datos de internet IMDB. Ellenstein aparece como el «muchacho #2» en el éxito de los 80 El último americano virgen; también en otro papel secundario en Más vale muerto, de 1985 y un jóven que pasaba trotando en la serie Knots Landing (California Country).

Con esos datos le bastó para rastrear su página en Facebook y decidió escribirle.

Ellenstein, hoy con 57 años, divorciado y sin hijos, quedó estupefacto cuando recibió el mensaje. Se le pasaron mil cosas por la cabeza. Pero ocho horas más tarde, le respondió el mensaje acordando un encuentro para el día siguiente en la casa de un amigo en Rodeo Drive, la calle comercial más lujosa de Beverly Hills.

«Se abrió una parte diferente de mi cerebro. Sentí como que le debía algo a esa chica. ¿Qué? No lo sé, pero seguro lo mejor de mí«, contó Ellenestein a la revista LA Magazine.

Llegó el momento del encuentro. Peter y Rachel se miraron unos segundos y no lo dudaron: se fundieron en un largo y emotivo abrazo, seguido por lágrimas. No había dudas. Rachel había heredado los ojos saltones de Peter. Ahí estaba el padre que nunca tuvo porque su madre nunca encontró al «hombre adecuado» y prefirió un tratamiento in-vitro.

Tres semanas después de ese primer encuentro, Rachel le contó a Peter la segunda parte: «Hay más», le anunció… Peter ya se lo imaginaba. Sin chistar, comenzó a anotar en su teléfono el listado de nombres que ella le fue dictando: eran doce.

Después de un largo tiempo como productor teatral, hace dos años que Peter perdió su último trabajo estable. Se divorció. Y desde entonces subsiste como chofer de Uber en Los Ángeles. En un buen día, logra hacer USD 200. Pero no pierde el ánimo. «Estoy quebrado. No sé dónde voy a vivir, no tengo un trabajo. Me estoy declarando en bancarrota, está saliendo mi divorcio… y de pronto me aparecen 19 hijos que no sabía que tenía», contó Peter en la entrevista de hace unos meses con una sonrisa. «No hice nada para merecer esto, pero soy la persona más afortunada del mundo«.

Y los hijos se siguieron sumando, a un ritmo de uno al mes. Ya son 24, con edades que van de los 17 a los 30 años. Y de pronto comenzaron a organizar salidas juntos. A cenar, al cine, fiestas de cumpleaños, bolos y hasta vacaciones compartidas… Como si fueran una gran familia, que incluye hasta 3 «nietos» de Peter.

Nadie sabe cuántos hijos más pueden aparecer, pero un cálculo rápido por las donaciones que hizo durante 7 años, dividido por el promedio de 6 inseminaciones que en promedio son necesarias para quedar embarazada, indicar que podría tener… ¡364 hijos!

En su familia real hubo las más diversas reacciones. Algunos le dijeron que estaba loco por meterse en una historia que no sabe cómo puede terminar. Pero otros lo felicitan. «La más feliz es mi madre. Y se pone cada vez más feliz con cada ‘nieto’ nuevo que aparece».

Claro que muchos de estos jóvenes tiene padre y madre. Y Peter asegura que es cuidadoso y no pretende ocupar el lugar de ninguno de ellos. «La mayoría de sus padres han apoyado este encuentro… algunos se preocuparon un poco, pero enseguida se entusiasmaron cuando percibieron los beneficios de que sus hijos tuviesen tanto hermanos», contó a The Sun.

«Nunca tuve hijos y ahora de pronto me siento feliz de haber sido parte de 24 diferentes aventuras. Es una mezcla de de sentido de la longevidad, un propósito y un asombro. Son sensaciones que jamás había sentido», asegura Ellenstein, con un entusiasmo inigualable por el vuelco sorpresivo que dio su vida, reseña Infobae