La historia tras la mítica fotografía del Che

“Las manos del Che impactaban. Estaban en una caja transparente. Algunos de los niños lloraban de tristeza y otros se asustaban”, cuenta Martha Quintana, nacida en La Habana (Cuba), quien recuerda que a sus 8 años de edad la llevaron en un paseo escolar obligatorio a ver las manos del revolucionario argentino luego de que fuese asesinado en Bolivia.

Ernesto Che Guevara murió hace 48 años ( el 8 de octubre 1967) en La Higuera. El entonces mandatario de Cuba, Fidel Castro, había advertido en un discurso que mandó a pedir las manos del médico y político para constatar su muerte y mostrárselas a todos los ciudadanos de la isla para rendirle homenaje. “Eso se convirtió en parte de la programación escolar”, acota Quintana quien considera que buscaban ensalzar la imagen del difunto. “‘Estas manos fueron las que dieron la batalla por la revolución y la liberación de la opresión de América Latina’, era lo que repetían los profesores y guías durante la visita”, asegura la cubana.

Al igual que la imagen de las manos del Che se quedó grabada en la memoria de Martha y de miles de cubanos, hay un retrato del argentino que casi el mundo entero recuerda: la mítica fotografía en la que el Che aparece con la mirada perdida, boina y barba. Es lugar común en miles de productos como posters, libros, gorras, pines y camisetas, además de ser la imagen más reproducida de la historia. El cubano Alberto Korda es el hombre tras el inconfundible retrato.

Los antecedentes de la foto se remiten al 4 de marzo de 1960 cuando en el puerto de La Habana estalló el vapor francés La Coubre que traía a Cuba un cargamento de armas y municiones adquiridas por la naciente Revolución Cubana. El día siguiente Korda tomó una fotografía “por casualidad”, como él mismo lo ha expresado, cuando el Che se encontraba junto al resto de la dirección política cubana en el entierro de las víctimas de la explosión. Fue durante esas horas que el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, pronunció por primera vez la consigna “Patria o Muerte” utilizada luego por el fallecido presidente Hugo Chávez Frías.

En ese momento el Che tenía 31 años de edad, pero la imagen fue conocida públicamente casi 7 años después, tras su muerte, gracias a una publicación en la revista París Match. “Sería el editor italiano Giacomo Feltrinelli el responsable de transformar el retrato en símbolo del pensamiento radical de los movimientos sociales del 68”, reseñó El País de España.

Alberto Korda nunca percibió un sólo dólar en concepto de derechos de propiedad intelectual por la fotografía, argumentando que:“Como defensor de los ideales por los que el Che Guevara murió, no me opongo a la reproducción de la imagen para la difusión de su memoria y de la causa de la justicia social en el mundo”.

La industria de las franelas del Che

La fama de la imagen del Che Guevara como herramienta del mercado ha sido considerada por muchos como la victoria del capitalismo sobre uno de los íconos revolucionarios del comunismo, y para otros, una manera de mantener vivo el legado del militar argentino. En la página de ventas online MercadoLibre.com aún se pueden conseguir las piezas a precios que oscilan entre 700 hasta 20 mil BsF. En Amazon también se pueden comprar. El costo de la mayoría está entre 15 y 20 dólares.

La única camiseta que ha superado en volumen las ventas de las que tienen a la icónica foto del Che, han sido de la firma deportiva alemana Adidas, que viste al equipo de fútbol Real Madrid. La empresa anunció que para la temporada 2014-2015 el récord de ventas lo obtuvo las franelas de Cristiano Ronaldo.

“Las ventas de las camisetas de Ronaldo aumentaron un 34% durante el primer trimestre de 2015 con respecto al mismo periodo de tiempo del año 2014. (El jugador) ha vendido un total de 2,1 millones de camisetas de la cuáles más de 700.000 son oficiales”, añadió la compañía. En el mismo período se vendieron 120.000 franelas del Che. De modo que las camisetas con la imagen tomada por Korda aún compiten con la venta de franelas de los jugadores de futbol más famosos del mundo como Ronaldo o Lionel Messi.

Aunque fue en la década de los sesenta cuando los jóvenes convirtieron al Che en un icono anticapitalista y la Revolución Cubana intentaba encantar a las “cabezas calientes” del mundo, hoy en día portar una camisa del Che en muchos casos no se da ya tanto por seguir una ideología sino por el consumismo y la moda. Aun así hay gobiernos que se apoyan en la imagen del Che como mecanismo para despertar el alma adolescente socialista que podría estar viva en algunas personas.

Jon Lee Anderson, periodista y uno de los biógrafos del militar argentino concluyó que “Vivimos en un mundo pos-ideológico, globalizado, en el que reina el consumismo y el sentido pragmático y donde el tipo real, el que tiene los pies en la tierra, está preocupado por pagar la hipoteca de la casa, las letras del carro (…) ¿Qué lugar hay en ese contexto para la revolución?”.

El Estímulo