Una fractura tectónica de 75 kilómetros atraviesa el fondo del Pacífico en Cascadia, una de las zonas de subducción más vigiladas del mundo

Una fractura tectónica kilómetros atraviesaFoto: María Alvarado/Pexels

Oceanógrafos y geólogos confirmaron la existencia de una grieta masiva en el lecho marino del Pacífico, en la zona de subducción de Cascadia. 

La fisura se extiende a lo largo de 75 kilómetros. Cuestiona lo que se sabía sobre el comportamiento de la corteza oceánica bajo presiones extremas y ha encendido alertas en la comunidad científica internacional.

El descubrimiento cambia la forma en que los expertos interpretan la dinámica de las placas tectónicas submarinas y sus efectos en la actividad sísmica del Pacífico. 

La fractura no es una simple línea geológica fija, sino un conducto activo por el que circulan fluidos termales y se libera energía acumulada de forma continua.

Cómo se llevó a cabo el descubrimiento

Un equipo internacional e interdisciplinario de oceanógrafos y geólogos utilizó tecnología sísmica de última generación desde una embarcación oceanográfica para mapear el fondo marino de la corteza abisal.

El equipo dirigió ondas sonoras hacia las profundidades y obtuvo imágenes de alta resolución que mostraron la magnitud y la extensión de esta estructura tectónica.

Cuya existencia no se había identificado con claridad, e la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF) financió la investigación y brindó apoyo logístico. El proyecto incluyó submarinos de profundidad, sensores autónomos de última generación y equipos sísmicos especializados.

Implicaciones para la comprensión de sismos submarinos

William Wilcock, geofísico marino y profesor de Oceanografía de la Universidad de Washington. Explicó que la fisura no es un rasgo geológico estático, sino una vía activa de circulación hidrotermal y liberación de tensión acumulada. Este tipo de fractura altera la forma en que los sismos se propagan por el margen continental del Pacífico.

También modifica la velocidad y el volumen de los fluidos que se infiltran en el manto terrestre, un proceso que incide directamente en la mecánica de las placas oceánicas.

Hasta ahora, los modelos científicos suponían que la corteza marina era más homogénea y rígida de lo que es en realidad. La existencia de fracturas de esta magnitud indica que la masa rocosa está sometida a tensiones internas mayores de lo previsto. Esto genera debilidades en sectores donde no se esperaban fallas activas.

Según Emily Roland, investigadora principal en estudios de sismología submarina del Pacífico, los datos recopilados revelan una red de fallas y fisuras masivas que funcionan como puntos de alivio de tensión. La magnitud de la hendidura en la corteza sugiere que la placa atraviesa un proceso de flexión más violento de lo previsto.

Los estudios de seguimiento incluirán la instalación de sismómetros de fondo oceánico y vehículos operados remotamente para verificar si la grieta continúa expandiéndose. Esta vigilancia permitirá medir cuánta energía tectónica sigue liberándose en las profundidades del Pacífico y cómo evoluciona la anomalía geológica con el tiempo.

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