La goma de sellado de una nevera puede parecer intacta y, aun así, permitir que escape aire frío. Una hoja de papel ayuda a comprobar si la puerta cierra correctamente, sin necesidad de herramientas ni de llamar de inmediato a un técnico.
Cuando el sellado es deficiente, entra aire caliente del exterior y el sistema de refrigeración debe trabajar más para mantener la temperatura interior. Esto puede aumentar el consumo eléctrico y dificultar la conservación de los alimentos.
Cómo comprobar el sellado con una hoja de papel
La prueba es sencilla y solo requiere tres pasos:
- Coloca una hoja de papel entre la goma de sellado y el marco de la nevera.
- Cierra la puerta con normalidad.
- Intenta retirar el papel suavemente.
Si el papel ofrece resistencia, la goma ejerce presión en ese punto. Si sale con facilidad, podría existir un problema de contacto.
Repite la prueba en varios lugares, incluidos los laterales, las esquinas y las zonas superior e inferior de la puerta. Una falla localizada puede pasar inadvertida si solo revisas un punto.
Qué revisar antes de cambiar la goma
Antes de comprar una pieza nueva, limpia la goma y las ranuras donde encaja con un paño suave, agua tibia y detergente neutro. Después, seca bien la superficie y comprueba que no haya botellas, recipientes o cajones mal colocados que dificulten el cierre.
Repite la prueba del papel en los mismos puntos. Si continúa deslizándose sin resistencia en varias zonas, o si la goma presenta grietas, deformaciones o roturas, puede ser necesario ajustar la puerta o sustituir el sellador.
Consulta el manual del aparato para conocer las indicaciones específicas del modelo. Si la puerta parece torcida o el problema persiste después de la limpieza, un técnico puede determinar si la causa está en la goma, las bisagras o la instalación.
Por qué una goma deteriorada aumenta el consumo eléctrico
La goma crea una barrera entre el aire frío del interior y el ambiente exterior. Cuando el sellado falla, el intercambio de aire introduce calor y humedad en el compartimento. Como consecuencia, el compresor puede funcionar durante más tiempo para compensar esa carga adicional.
Una puerta que no cierra bien también puede favorecer la aparición de condensación o escarcha en determinadas condiciones y contribuir a que la temperatura interior fluctúe.
Cómo influye la suciedad en el sellado
La grasa y los residuos acumulados en la goma o en las superficies de contacto pueden impedir que la puerta cierre de manera uniforme. Incluso sin grietas visibles, una superficie sucia o deformada puede comprometer el ajuste.
Por eso, limpiar el sellador es una medida inicial útil antes de considerar su reemplazo. Si la goma recupera el contacto adecuado, es posible que no sea necesario comprar una nueva.
