Stephen Russell, un creador de contenido dedicado a la pesca, conocido como @BamaBass, excavó un lago artificial en su granja para criar peces deportivos.
En unos 1.000 días, el lugar comenzó a recibir una mayor variedad de fauna silvestre, como águilas calvas, ciervos, ardillas, búhos, patos y mapaches.
De la piscicultura a un refugio de biodiversidad
El proyecto incluyó la excavación del terreno, la instalación de estructuras sumergidas y el control de la calidad del agua para favorecer la supervivencia de los peces. Con el tiempo, el lago también atrajo animales que encontraron allí agua, alimento y refugio.
Las rocas, la vegetación de las orillas y las diferentes profundidades contribuyen a crear microhábitats para peces, invertebrados y otras especies. De este modo, el estanque pasó de ser una instalación destinada a la pesca deportiva a un espacio utilizado por distintos animales.
Qué permite atraer a la fauna silvestre
La presencia de agua permanente puede favorecer la llegada de animales, especialmente cuando se combina con alimento, vegetación y lugares para descansar o reproducirse.
La calidad del agua también es fundamental. Controlar el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH y los nutrientes ayuda a mantener condiciones adecuadas para los peces y otros organismos acuáticos. Asimismo, conviene evitar el exceso de fertilizantes, los vertidos contaminantes y la acumulación de residuos orgánicos.

Cómo favorecer la biodiversidad en un lago artificial
Para mejorar las condiciones del estanque, es recomendable conservar la vegetación nativa en las márgenes, incorporar refugios sumergidos adecuados y elegir especies de peces compatibles con el ecosistema local. También es importante reducir las molestias humanas, especialmente durante los períodos de reproducción de la fauna.

La producción de peces puede coexistir con la presencia de animales silvestres si se gestiona de forma responsable. El caso de @BamaBass muestra cómo un estanque artificial puede ofrecer recursos a distintas especies.
