Las juntas entre azulejos del baño y la cocina se oscurecen con el tiempo por la mezcla de humedad, restos de jabón y grasa que se acumulan en esas líneas.
El resultado son manchas amarillentas o negras que dan la impresión de que todo el piso está sucio, aunque el resto de la superficie esté limpia.
Para recuperar el aspecto original de esas juntas sin recurrir a productos caros, hay que identificar el tipo de mancha y aplicar el producto correcto durante el tiempo adecuado.
Cómo tratar el rejunte amarillento
Para las zonas amarillentas, la recomendación es aplicar agua oxigenada al 3% directamente sobre la junta con un rociador. El producto debe permanecer sobre la superficie durante 15 minutos antes de cualquier fricción.
Pasado ese tiempo, se frota con un cepillo y se enjuaga con abundante agua limpia. Para manchas más resistentes, el agua oxigenada puede combinarse con bicarbonato de sodio, lo que refuerza el poder de limpieza sobre las juntas más comprometidas.
La solución para las manchas negras de moho
Cuando la mancha es negra y está asociada a la aparición de moho, conviene usar lejía diluida en agua fría, en una proporción de 1 parte de lejía por cada 10 de agua. También puede optarse por bicarbonato de sodio como alternativa.
Con lejía, el tiempo de acción ronda los 10 minutos, mientras que el bicarbonato debe quedar sobre el rejunte durante 30 minutos. Al finalizar cualquiera de las dos opciones, se frota con firmeza y se enjuaga con abundante agua.
Evitar que las manchas regresen
Controlar la humedad del ambiente reduce las posibilidades de que el rejunte vuelva a mancharse después de la limpieza. Tras la ducha, conviene mantener el baño ventilado entre 10 y 15 minutos y retirar el exceso de agua de las superficies con un paño de microfibra.
Aplicar un impermeabilizante sobre las juntas una vez al año también ayuda a mantener el resultado por más tiempo. Ese producto forma una capa protectora que dificulta la acumulación de suciedad y humedad dentro de los poros del material.
Precauciones durante la limpieza
El uso de guantes y la ventilación del ambiente son medidas básicas al manipular estos productos de limpieza. La lejía nunca debe mezclarse con vinagre ni con otros productos ácidos, porque esa combinación libera gases tóxicos peligrosos para la salud.
Antes de iniciar cualquier limpieza, conviene revisar el estado general del rejunte. Si el material se disuelve o se descascara durante el proceso, es señal de que está deteriorado y necesita ser retirado y reemplazado por uno nuevo.
Cuando el desgaste es demasiado avanzado para resolverse con estos productos caseros, la mejor opción es acudir a un profesional que pueda garantizar un resultado más duradero en el piso.
