El arquero frustrado que padeció la Segunda Guerra Mundial y popularizó el género lírico

Tal vez, porque sabía lo que era la pobreza y la guerra, Luciano Pavarotti se volvió un gran gozador de la vida. Es que suele suceder que quienes tienen todo servido, terminan haciéndose problemas por tonterías. En cambio, quienes la pasaron mal de verdad, casi siempre tratan de ver el lado positivo de las cosas. Y eso es lo que hacía el tenor italiano, que supo conocer la gloria pero antes había tenido que pasar por situaciones sumamente difíciles.

Había nacido el 12 de octubre de 1935 en Módena en el seno de una familia de escasos recursos. Y tenía apenas 4 años cuando Europa se vio envuelta en la Segunda Guerra Mundial, que entre otras cosas en 1943 lo obligó a abandonar el hogar natal junto con sus padres, Fernando Pavarotti, un panadero y cantante aficionado, y Adele Venturi, una obrera de una fábrica de cigarros. Así que pasó su infancia entre el miedo a los bombardeos y las carencias.

“La guerra es una de las experiencias más terribles que le pueden suceder a un niño, sobre todo por el contraste de una vida feliz, tranquila y apacible con otra repentinamente dura. No sé si era un mecanismo de defensa o no, pero aprendí entonces a saber extraer el lado positivo de las cosas”, dijo Luciano en una oportunidad al ser consultado sobre esos tiempos tan duros que nunca pudo arrancar de su memoria.

Desde chico, Pavarotti empezó a sentirse atraído por el género lírico gracias a la influencia de su padre, con quien participó del coro de su ciudad. Pero cuando tuvieron que mudarse al campo, su interés se orientó hacia el lado de la agricultura. Hasta que en 1947 se enfermó de tétanos y la infección fue tan grave, que hasta recibió la extremaunción. Sin embargo, gracias a un tratamiento con penicilina, logró recuperarse. Y esa anécdota se convirtió en un motivo más para que tratara de hacer todo lo que estaba a su alcance para disfrutar de cada día.

También quiso ser arquero de fútbol, pero no tuvo éxito en esta disciplina. Así que, cuando se graduó de la Scuola Magistrale, se formó como profesor. Y luego empezó un entrenamiento vocal que le llevó 7 años. Así las cosas, a los 25, Pavarotti fue seleccionado para interpretar a Rodolfo en la ópera La Bohème en el palacio de la ópera de Reggio Emilia. Y, desde ese momento, quedó claro que lo suyo serían los grandes escenarios.

En este concierto se le aprecia como Nemorino en L'elissir del amore de Donizetti.
El tenor interpretando a Nemorino en L’elissir del amore de Donizetti.

Algunos decían que nunca había aprendido a leer las partituras musicales. Sin embargo, eso no le impidió convertirse en un número uno de la ópera. Pavarotti no tenía prejuicios en relación a otros géneros. Al contrario, creía que la lírica debía popularizarse. De manera que colaboró con otros artistas como Eros Ramazzotti, Sting, Andrea Bocelli, Frank Sinatra, Michael Jackson, Caetano Veloso y el grupo irlandés U2.

De hecho, con el tiempo, se unió a dos de sus más reconocidos colegas, Plácido Domingo y José Carreras, para conformar el grupo Los Tres Tenores. Con ellos se presentó entre los años 90 y principios de los 2000, con un repertorio que incluía desde las obras de Broadway hasta los temas más resonados de música pop. Y eso les permitió romper definitivamente con las barreras que limitaban a los cantantes líricos a esa elite que, hasta ese momento, frecuentaba los teatros para apreciar los espectáculos de ópera.

“Soy un hombre abierto, solar, mucho más feliz cuando sale el sol que cuando llueve. Un hombre al que le gusta el campo, muy entusiasta de la vida y siempre muy dispuesto a las obras benéficas y a la solidaridad. Amo profundamente la vida”, decía Luciano.

Pero había un problema que lo limitaba en lo que más le gustaba: la comida. Su pasión por las pastas y su amor por la cocina se oponían a su necesidad de bajar de peso. De hecho, él mismo reconocía que había pasado gran parte de su vida tratando de adelgazar. Y, sin embargo, siempre prevalecía su deseo de saborear unos espaguetis al champiñón, que eran su especialidad como cocinero.

Pavarotti tuvo también su faceta filantrópica. Él había sido un niño que había sufrido la guerra. Y, en 1991, fue convocado por la organización War Child para recaudar fondos para la construcción de un centro de musicoterapia. Entonces descubrió que una manera de sanar lo que había sufrido en su infancia, era colaborando con otros chicos. Y, desde entonces, comenzó a organizar conciertos a beneficio de su ciudad natal en los que, bajo el nombre de Luciano Pavarotti and friends, lograba reunir a distintas personalidades de la música para recaudar fondos destinados a causas solidarias.

Luciano Pavarotti dio sus primeros pasos en el mundo de la lírica como cantante de coro.Luciano Pavarotti dio sus primeros pasos en el mundo de la lírica como cantante de coro.

Obviamente, el furor por Luciano llegó también a la Argentina, donde se presentó en tres oportunidades. La primera fue en 1991, cuando actuó sobre la Avenida 9 de Julio en un show gratuito que reunió a más de 200 mil espectadores. Algo insólito, en ese momento, tratándose de un cantante lírico. En 1995, se presentó en el Campo Argentino de Polo donde cantó para unas 35 mil personas. Y por último, se subió a un escenario junto a Mercedes Sosa en el estadio de Boca Juniors, en 1999, donde más de 27 mil espectadores tuvieron la suerte de llevarse ese encuentro en sus recuerdos.

Con cinco décadas de carrera, más de 100 millones de discos vendidos, 6 premios Grammy y un Grammy Legend Award, entre muchos otros reconocimientos y galardones, se consagró como el cantante más exitoso de todos los géneros. Sin embargo, tuvo que afrontar las críticas de quienes lo cuestionaban, creyendo que un cantante lírico debía ser más selectivo. “He aprendido de las estrellas del rock y del pop que la música es música. No importa que sea clásica o pop. La música es siempre bella y fundamental para encontrarse bien”, había manifestado.

Pero, obviamente, no todo era trabajo para Pavarotti. Y su intensa carrera no le impidió desarrollar una vida personal. Estuvo casado cuatro décadas, entre 1961 y 2000, con Adua Veroni, con quien trajo al mundo a tres de sus hijas, Lorenza, Cristina y Giuliana. Y, en 2003, se casó en segundas nupcias con la ex secretaria Nicoletta Mantovani, con quien mantenía una relación desde hacía una década y con quien tuvo a su cuarta descendiente, Alice.

Entonces su salud comenzó a deteriorarse. El 7 de julio de 2006 fue operado de un cáncer de páncreas en un hospital de Nueva York. Le habían descubierto unos tumores malignos por lo que tuvo que suspender la denominada gira del adiós. En ese momento, el cantante estaba padeciendo una neumonía que se agravó aún más después de la intervención quirúrgica. Su cuadro se volvió muy delicado. Y en la madrugada del 6 de septiembre de 2007, murió en su casa de Módena a raíz de una insuficiencia renal.

por INFOBAE

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