Nvidia, Marvell, CoreWeave, Intel y AMD lideran las caídas en la bolsa neoyorquina después de que los máximos referentes de la inteligencia artificial expresaran públicamente su preocupación por los riesgos de la tecnología que crearon
Las acciones tecnológicas comenzaron la jornada del lunes con fuertes retrocesos en Wall Street, luego de que algunos de los principales referentes de la inteligencia artificial plantearan la necesidad de reducir el ritmo de desarrollo de esta tecnología ante los riesgos que podría generar.
El Nasdaq Composite cayó 0,85%, presionado principalmente por las empresas de semiconductores. Al mismo tiempo, el Dow Jones retrocedió 0,31% y el S&P 500 perdió 0,58%, en una jornada en la que también influyeron el incremento de los precios del petróleo y la expectativa por la próxima reunión de la Reserva Federal.
Dentro del sector tecnológico, Marvell y SK Hynix registraron pérdidas cercanas al 7%, mientras CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD retrocedieron alrededor de 6%. Micron y Super Micro bajaron 5%, en tanto que Nvidia y Broadcom cedieron cerca de 3%.
La presión sobre las acciones llegó después de las recientes declaraciones de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, quienes expresaron públicamente su preocupación por la velocidad con la que avanzan los modelos de inteligencia artificial.
Amodei sostuvo que es necesario desacelerar el ritmo al que aumentan las capacidades de los modelos de IA, con el objetivo de permitir que las medidas de prevención y seguridad puedan avanzar al mismo ritmo. Su planteamiento generó inquietud entre algunos inversores sobre las posibles consecuencias de una eventual ralentización de los entrenamientos.
Altman, por su parte, respaldó la preocupación de Amodei y señaló dos riesgos principales: la posibilidad de que la humanidad pierda el control sobre el futuro frente a la IA y la concentración excesiva de poder en manos de una persona o empresa que disponga de sistemas extremadamente avanzados.
Pese a las preocupaciones, la analista Madison Rezaei, de Bernstein, consideró que las propuestas de ambos ejecutivos están enfocadas principalmente en medidas de seguridad, como revisiones independientes, coordinación de estándares y cooperación internacional. Según su análisis, no representan por ahora un llamado a detener el entrenamiento de modelos ni a reducir el gasto de capital.
A la incertidumbre generada por el debate sobre la IA se sumó el repunte de los precios del petróleo, que añadió presión a los mercados. Los principales contratos de crudo superaron los 100 dólares por barril, mientras los inversores también permanecen atentos a las decisiones que pueda adoptar la Reserva Federal esta semana.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años llegó a 4,99%, mientras el bono a 30 años alcanzó 5,35%. En paralelo, las expectativas de los operadores sobre una posible subida de tasas aumentaron tras conocerse los últimos datos de inflación.
En este contexto, los mercados enfrentan una combinación de factores que incrementa la cautela de los inversores: las dudas sobre el ritmo futuro de la inteligencia artificial, el aumento del petróleo y las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
