Tres expertos, María José Gómez y Verdú, José Noblejas y Ángela Mora, analizan para el medio ‘Infobae’ qué valores los monarcas a la heredera, teniendo en cuenta que ambos tiene trayectorias vitales y formativas distintas
La princesa Leonor continúa reforzando su papel institucional de cara al cargo que le espera como futura reina de España. Y es inevitable no pensar en la gran madurez pública que ha adquirido la princesa de Asturias en los últimos meses. Detrás de cada una de sus apariciones públicas, de sus discursos y de su comportamiento medido, existe una estrategia clara y sostenida en el tiempo en la que sus padres, los reyes Felipe VI y Letizia, juegan un papel determinante. “Está transmitiendo más la reina Letizia que el rey Felipe VI, que es más institucional. Ella es más personal y hace que se preocupe por causas sociales”.
Y es que ambos soberanos representan modelos complementarios que marcan de forma decisiva la construcción de la imagen pública y personal de la futura jefa del Estado. Tanto es así que la experta en protocolo y etiqueta María José Gómez y Verdú, el experto en marca personal José Noblejas y la especializada en Casas Reales Ángela Mora analizan para Infobae qué valores transmiten Felipe y Letizia a su hija, teniendo en cuenta que los actuales soberanos tienen trayectorias vitales y formativas distintas.
La vida de Felipe VI ha transcurrido siempre dentro de un entorno completamente institucional, lo que lo ha convertido en un gran referente simbólico en la vida de la hermana de la infanta Sofía. María José Gómez y Verdú y José Noblejas subrayan que el monarca transmite a Leonor “sentido del deber, disciplina institucional y respeto por los símbolos del Estado”. Valores que se traducen en una educación basada en la responsabilidad y no en el privilegio y en la consciencia del peso del cargo que le espera. Por su parte, la reina Letizia creció en un entorno ajeno a la Casa Real y más cercano a “la realidad cotidiana de la sociedad contemporánea”, lo que le ha permitido transmitir un enfoque distinto y complementario a la princesa Leonor.
Para la experta en protocolo y etiqueta, la asturiana aporta “rigor, preparación y conciencia de la responsabilidad pública de cada gesto”. En otras palabras, “conciencia comunicativa y sensibilidad social”, según el experto en marca personal. Una doble herencia que genera una combinación poco habitual en las monarquías tradicionales. “Leonor no se forma únicamente para dominar el protocolo, sino también para entender el contexto social al que ese protocolo sirve“, sostiene Gómez y Verdú, quien añade que se trata de una ”sensibilidad más conectada con los ritmos y preocupaciones reales de la ciudadanía».

Noblejas asegura que “es una formación muy completa para alguien que tendrá una exposición permanente”, mientras que Ángela Mora, especializada en Casas Reales, va más allá y considera incluso que la influencia de Letizia es más visible que la de Felipe VI en la proyección actual de la princesa. “Letizia conoce perfectamente la lógica mediática contemporánea y Felipe el rol institucional clásico. Esa combinación permite preparar a Leonor no solo para ejercer un cargo, sino para convivir con la opinión pública, algo imprescindible hoy”, agrega el experto en marca personal. María José Gómez y Verdú explica que, en otras palabras, “esto se traduce en una educación donde la etiqueta no es rigidez, sino herramienta; donde la tradición no es distancia, sino marco; y donde la cercanía no supone pérdida de autoridad, sino adaptación inteligente al tiempo que le tocará reinar”.
Lo que hay detrás de las apariciones públicas de la princesa Leonor
Esa preparación se percibe claramente en la estrategia de imagen a largo plazo diseñada para la heredera. No hay improvisación ni sobreexposición. Una fórmula que se observa “en la progresividad de su exposición pública, en la coherencia estética y conductual y en la selección muy cuidada de actos”, según la experta en protocolo y etiqueta. “Cada aparición tiene un sentido, un contexto y un mensaje. La prioridad es construir familiaridad progresiva con la ciudadanía”, añade José Noblejas, haciendo referencia a la “dosificación” de su exposición pública para “preservar la autenticidad”.

Mientras María José y Noblejas consideran que la contención es un acierto que preserva la autoridad simbólica, Ángela Mora matiza que Leonor tiene, de hecho, más presencia que otras herederas europeas. Desde su debut oficial con 13 años hasta los actos recurrentes en Mallorca o citas institucionales como el Día de la Hispanidad o los Premios Princesa de Asturias, su proyección pública ha sido constante y creciente. Todo ello ha permitido que la imagen que transmite hoy la princesa Leonor sea de “responsabilidad, serenidad y preparación”, sostiene Gómez y Verdú, alejándola de cualquier concepto de celebridad. Para el experto en marca personal, se trata de una imagen “prudente”, pensada para no quemar etapas y reforzar la confianza a largo plazo en una monarquía parlamentaria.
Los grandes retos de la princesa Leonor
De cara al futuro, los desafíos de imagen serán cada vez más complejos. Mientras que María José Gómez y Verdú y José Noblejas coinciden en que su gran desafío es “gestionar la cercanía sin perder autoridad, el escrutinio digital y mantener la exigencia de coherencia absoluta”, Ángela Mora añade otros retos más concretos, centrados en su imagen física y estética. “Al igual que la reina Letizia, debería lanzar mensajes con sus vestimentas. Además, si Leonor potenciara la comunicación en primera persona, tendría una imagen mucho más cercana y mejor. También le falta pulir la forma de expresarse en público, pues aún se la ve un poco tímida. Es un trabajo de fondo y de muchos años, pero tiene que forjar su personalidad y su carácter para tener un reinado firme y referente”, asegura la especializada en Casas Reales.
La princesa Leonor se encuentra en una etapa en la que el equilibrio entre la continuidad y a la adaptación se juega el futuro de la institución. “La princesa Leonor crece en un entorno marcado por una doble herencia educativa que resulta especialmente valiosa para una futura jefa del Estado en el siglo XXI”, zanja Gómez y Verdú.
por INFOBAE
