Papa León XIV espera que se ‘supere la violencia y se garantice la soberanía de Venezuela’

Durante la oración mariana del Ángelus de este domingo 4 de enero de 2026 en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV expresó su «profunda preocupación por la situación en Venezuela», marcada por el reciente ataque de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro.

“Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”, afirmó el pontífice, quien hizo un llamado a que prevalezca el bien del pueblo venezolano por encima de cualquier consideración política o estratégica.

“Es necesario superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos».

También pidió trabajar para “construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica”, añadió.

El papa también pidió a los fieles confiar sus oraciones a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, y de los santos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles.

Situación en Venezuela

Su llamado se produce luego de que Estados Unidos ejecutara una operación militar en Venezuela, que incluyó bombardeos en Caracas y otras ciudades, y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes serán procesados en tribunales estadounidenses por delitos vinculados al «narcotráfico y armas de guerra».

La ofensiva generó denuncias del gobierno venezolano sobre la «violación de la soberanía nacional y provocó preocupación internacional sobre la legalidad de la acción y el impacto humanitario en la población».

Además, el santo padre expresó su cercanía con quienes sufren por otros eventos trágicos recientes, como la tragedia ocurrida en Crans-Montana, Suiza, durante la noche de Año Nuevo, enviando sus oraciones por los jóvenes fallecidos, los heridos y sus familiares.

León XIV finalizó su mensaje invitando a los fieles a mantener la fe “en el Dios de la paz”, así como a rezar y actuar con solidaridad hacia los pueblos afectados por conflictos y violencia, subrayando la importancia de la justicia, los derechos humanos y la protección de los más vulnerables.