Pagar alquiler se transformó en el gasto que más presiona el bolsillo de los jubilados de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Una pareja de hasta 74 años sin vivienda propia debió afrontar $2.526.219 en agosto para solventar comida, servicios, atención médica y el resto de sus consumos habituales.
Ese monto marcó una suba del 2,2% frente a julio, en un contexto donde los inquilinos son quienes más sienten el impacto de la inflación.
La distancia con los propietarios resulta enorme: una pareja jubilada con vivienda propia necesitó solo $1.714.568 en ese mismo mes. Esa brecha de $811.651 corresponde exactamente al costo del alquiler dentro del presupuesto mensual.
El relevamiento de la Defensoría del Pueblo porteña muestra cómo la condición de inquilino modifica de manera considerable el dinero necesario para afrontar la vida cotidiana.
Cómo se desglosa el presupuesto de quienes alquilan
La alimentación consumió $638.994 del bolsillo de estas parejas durante agosto. Los bienes y servicios básicos del hogar — donde ya está incluido el alquiler — demandaron $1.390.706, casi la mitad del presupuesto total. A esto se añadieron $187.337 en gastos médicos, $73.287 para mantenimiento del hogar y $235.895 en bienes y servicios personales.
Dividido en días, cada pareja inquilina gastó en promedio $84.207 para sostener su nivel de vida. En lo que va del año, la canasta acumuló un avance de 16,6%. Hace doce meses, en agosto de 2025, el monto era de $1.867.543, lo que significa un incremento anual del 35,3%.
*Es importante tener en cuenta que los valores están expresados en pesos argentinos.
Perfiles para entender las realidades diferentes
La Defensoría elabora seis categorías de hogares para captar cómo evolucionan los principales desembolsos de los adultos mayores porteños.
Cada categoría surge de cruzar factores como la franja etaria, el número de integrantes del hogar, si la vivienda es propia o alquilada, y si cuentan con cobertura de medicina prepaga.
Este esquema permite detectar cómo distintos factores impactan en la capacidad de consumo de los jubilados y cuánto dinero realmente necesitan para vivir.
