En 2024, condiciones climáticas extremas expusieron los restos de una embarcación británica del siglo XVIII en la isla escocesa de Sanday. Donde permanecían sepultados bajo la arena desde hacía más de dos siglos. El hallazgo reveló la historia de un navío que pasó del combate naval a la caza comercial de ballenas en las aguas árticas.
El análisis científico de la madera, combinado con registros históricos, permitió identificar los restos como pertenecientes al Earl of Chatham, originalmente bautizado como HMS Hind cuando fue construido en 1749. El descubrimiento conecta un fragmento olvidado del pasado marítimo del Atlántico Norte con los conflictos y la actividad económica que definieron el período.
De buque de Guerra a cazador de ballenas
La embarcación fue construida para servir en la armada británica y participó en operaciones militares en América del Norte durante la rivalidad entre británicos y franceses. También estuvo involucrada en los conflictos derivados de esa disputa imperial y, posteriormente, en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.
Tras ser vendida a propietarios privados en 1784, la embarcación recibió su nuevo nombre y cambió de función. Durante cuatro temporadas navegó por el mar de Groenlandia para cazar ballenas.
En esa época, el aceite de ballena se empleaba para iluminación, lubricación industrial y procesos manufactureros. Por eso, la caza era un negocio rentable para armadores y tripulantes.
El naufragio que selló su destino
En marzo de 1788, mientras se dirigía nuevamente a las aguas árticas para otra temporada de caza. Una tormenta violenta desvió la embarcación de su ruta y la encalló en la costa de Sanday. Los 56 tripulantes lograron sobrevivir al naufragio, un dato consignado en registros históricos que documentaron el suceso.
La nave permaneció enterrada bajo capas de sedimento costero durante más de dos siglos, hasta que el temporal de 2024 erosionó la arena y la devolvió a la superficie. Los estudios confirmaron que los restos pertenecían al Earl of Chatham.
Por qué la madera antigua puede revelar la edad y el origen de un navío
Cuando los investigadores examinaron los restos del Earl of Chatham, utilizaron una técnica llamada dendrocronología. Cada año, los árboles crecen y forman un nuevo anillo en el tronco. El grosor de esos anillos varía según las condiciones climáticas de cada época. Al comparar los anillos de la madera encontrada en los restos con registros de otros anillos documentados.
Los científicos pueden determinar no solo la edad de la madera, sino también la región donde creció el árbol.
En el caso del navío escocés, el análisis de los anillos mostró que la madera procedía del sur y el suroeste de Inglaterra. Con esa información, los investigadores cotejaron los restos con registros históricos de embarcaciones construidas en esa región y redujeron el trabajo de identificación.
Cuando la tormenta no revela lo que parece
Aunque la tormenta de 2024 expuso los restos del navío, la identificación como Earl of Chatham no fue inmediata. Los investigadores tardaron meses: el hallazgo ocurrió en febrero, pero la identificación solo se confirmó en julio de 2025.
Esto se debió a que varios navíos naufragaron en esas aguas a lo largo de los siglos, e encontrar restos no basta para conocer su origen.
La erosión costera puede revelar estructuras, pero los historiadores y arqueólogos deben conectar los fragmentos materiales con los registros documentales. Sin esta investigación cruzada —que incluye análisis de la madera, archivos navales y documentos históricos—, los restos encontrados seguirían siendo anónimos.
