Una represa construida en el río Paraná dejó rodeada por aguas paraguayas una porción de territorio que sigue perteneciendo a Argentina. Se trata de Apipé Grande, un islote de 42 kilómetros ubicado en la zona de la hidroeléctrica de Yacyretá, en la frontera entre los dos países.
La soberanía sobre el islote no cambió, pero el agua que lo envuelve pasó a estar bajo control paraguayo tras la obra. Por eso, los pobladores de la zona deben pedir permiso para pescar o navegar en ciertos tramos cercanos a sus propias costas.
Una obra pensada para generar energía
Yacyretá nació de un acuerdo binacional firmado el 3 de diciembre de 1973 entre los gobiernos de Argentina y Paraguay, según informó la Entidad Binacional Yacyretá. Las tareas de construcción arrancaron oficialmente el 3 de diciembre de 1983, una década después de la firma del tratado.
El proyecto sumó compuertas, turbinas y vertederos junto a un embalse que terminó por cubrir el cauce original del Paraná en un tramo extenso. Al llenarse, el agua ocupó 1.600 kilómetros cuadrados: 807 km de suelo paraguayo y 200 km de suelo argentino quedaron bajo la superficie del lago artificial.

El canal que movió la frontera
Mucho antes de la represa, un tratado limítrofe fechado el 3 de febrero de 1876 había fijado que la línea divisoria entre ambos países seguiría el canal principal del río. Ese mismo documento reconoció la soberanía argentina sobre Apipé y la paraguaya sobre la isla Yacyretá.
Con las obras de la represa, en 1981 se abrió un nuevo canal de navegación al sur del islote, en reemplazo del que históricamente corría por el norte. Como la frontera dependía justamente de ese curso de agua, el cambio dejó a Apipé Grande y a otros islotes menores totalmente envueltos por aguas bajo jurisdicción paraguaya.
Pescadores entre dos autoridades
La vida cotidiana de quienes habitan el islote cambió con esa nueva geografía. Representantes de la provincia de Corrientes vienen reclamando desde hace tiempo por cómo se interpretan los acuerdos que delimitan la zona.
Vecinos de la isla denunciaron ante el Itatiaia controles y roces con autoridades paraguayas al momento de navegar o pescar cerca de sus propias costas. Según dijeron a Itatiaia, los pobladores reclaman que se reconozca su derecho sobre las aguas que bordean el territorio argentino y que los acuerdos derivados del cambio de curso del Paraná sean revisados.
En mayo de 2026 el conflicto volvió a encenderse luego de nuevas denuncias de incidentes entre pescadores argentinos y autoridades paraguayas en la zona. La represa, concebida como fuente de energía para ambos países, dejó una frontera que todavía genera roces entre vecinos de ambas orillas.
