Una niña bebió agua de un arroyo y una semana después hallaron una sanguijuela de 8 cm en su garganta

Una bebió agua arroyo unaFoto: Mário Andrioli/Pexels

Una niña de 12 años en Herat, Afganistán, ingirió agua directamente de un arroyo durante un paseo familiar mientras estaba tendida boca abajo.

Lo que comenzó como una leve irritación en la garganta evolucionó en una semana a sangrado nasal frecuente, tos persistente y dificultad para tragar. 

Estos síntomas llevaron a los médicos a descubrir una sanguijuela viva y oscura de 8 centímetros adherida a su garganta. El hallazgo revela un riesgo poco conocido de ingerir agua sin tratar de fuentes naturales.

El procedimiento de remoción requirió precisión quirúrgica y el posterior tratamiento incluyó suplementación de hierro para corregir la anemia provocada por la pérdida continua de sangre.

Por qué los niños están más expuestos a estos parásitos

Los menores son particularmente vulnerables a estos organismos por dos razones principales. Tienden a consumir agua no tratada con mayor frecuencia durante actividades recreativas al aire libre, y el diámetro reducido de sus vías aéreas aumenta el riesgo de obstrucción y hemorragia clínicamente importante.

Los médicos de la Universidad de Herat y de la Universidad Jami que documentaron el caso en la revista Clinical Case Reports señalaron que esta combinación de características anatómicas y patrones de comportamiento coloca a la población infantil en una situación de mayor riesgo. 

Cuando la sanguijuela se adhiere a estructuras respiratorias estrechas, puede evolucionar rápidamente hacia complicaciones graves.

Cómo la sanguijuela causa sangrados continuos

La saliva de la sanguijuela contiene sustancias anticoagulantes y vasodilatadoras, entre ellas la hirudina, que impiden la coagulación natural de la sangre. Este mecanismo mantiene el sangrado activo incluso en un punto pequeño de fijación, prolongando la hemorragia indefinidamente.

Cuando el parásito alcanza las vías aéreas, el efecto anticoagulante combinado con la ubicación estratégica genera sangrado persistente y anemia de importancia clínica. 

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Una niña de 12 años ingirió agua de un arroyo y desarrolló irritación inicial en la garganta.
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Tras una semana aparecieron sangrado nasal frecuente, tos persistente y dificultad para tragar.
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Se encontró una sanguijuela viva de 8 centímetros adherida a la garganta.
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La extracción requirió precisión quirúrgica con pinza especializada y retiro completo.
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La sanguijuela causó anemia por pérdida continua de sangre; se administró hierro oral.
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Niños son más vulnerables por beber agua sin tratar y por vías aéreas de menor diámetro.

En este caso, la niña requirió tratamiento con hierro oral para compensar la anemia causada por la pérdida sanguínea continua durante los siete días que el parásito permaneció alojado.

La progresión de los síntomas  — desde irritación leve hasta hemorragia nasal frecuente. Tos constante y dificultad para tragar — es característica de un parásito que permanece fijo en las vías respiratorias superiores, donde genera irritación mecánica y sangrado persistente.

El equipo médico extrajo la sanguijuela con una pinza especializada y se aseguró de retirarla completa para evitar que quedaran fragmentos alojados. Tras la extracción, los exámenes confirmaron la ausencia de restos o de hemorragia activa en la zona de fijación.

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