Arqueólogos desenterraron en el norte de Israel una pequeña escultura de barro que aporta nueva evidencia sobre el arte figurativo del Neolítico.
La pieza, hallada en el sitio de Nahal Ein Gev II y de apenas 3,7 centímetros de altura, representa a una mujer con un ganso sobre los hombros. La composición nunca antes había sido documentada en un artefacto de hace 12.000 años y ofrece una perspectiva sobre el pensamiento simbólico de las comunidades más antiguas de Oriente Próximo.
Investigadores del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén han analizado la figurita para comprender qué significado tenía para quienes la crearon hace doce milenios.
Detalles de la figurita
De cerca, la figurita muestra rasgos que sugieren un rostro, brazos y piernas definidos. Sobre los hombros de la mujer hay un ganso, identificable por el pico y las alas modelados en la arcilla.
El análisis de laboratorio muestra que el artesano moldeó la pieza y la coció a aproximadamente 400 grados Celsius. El análisis también detectó trazas químicas de pigmentos en la figura femenina y en el ave, lo que indica que la estatuilla estaba pintada originalmente.

Además, los investigadores descubrieron una huella dactilar de quien creó la pieza, probablemente una mujer joven o un adulto de la época.
El posible significado del ganso
Los gansos desempeñaban un papel fundamental en la dieta de las comunidades natufias que poblaban la región. Sin embargo, esta figurita sugiere que el ave tenía también un significado más profundo en su cosmovisión. Las evidencias arqueológicas indican que las plumas se utilizaban con fines decorativos y ciertos huesos se transformaban en ornamentos.
La ubicación del hallazgo también aporta contexto: la figurita se encontró en la base de una estructura de piedra semicircular que contenía depósitos ceremoniales. La disposición sugiere que el objeto formaba parte de prácticas rituales, posiblemente relacionadas con creencias animistas o narrativas mitológicas de los pueblos neolíticos del suroeste asiático.
Laurent Davin, autor del estudio publicado en la revista PNAS, destaca que el descubrimiento representa la interacción más antigua conocida entre un humano y un animal. También es la figura femenina más antigua y realista de toda la región del suroeste asiático.
