El empresario Douglas Tompkins (1943-2015) y su esposa, Kristine McDivitt, donaron 407.625 hectáreas de tierras privadas al Estado chileno para destinarlas a la conservación.
La iniciativa contribuyó a ampliar la superficie protegida del país y a consolidar una red de áreas naturales que alcanza unos 4,5 millones de hectáreas, una extensión comparable a la de Suiza, cuyo territorio abarca cerca de 4,1 millones de hectáreas.
La pareja comenzó a adquirir terrenos en el sur de Chile a principios de los años noventa, con el objetivo de preservar bosques, ríos, humedales y montañas.
McDivitt, quien había sido directora ejecutiva de la marca de ropa para actividades al aire libre Patagonia, compartía con su esposo la idea de que la protección de esos paisajes debía formalizarse mediante acuerdos con el Estado. Para ello, ambos destinaron parte de su patrimonio a la compra de tierras que posteriormente se incorporarían al sistema de parques nacionales.
De la polémica al acuerdo con el Estado
La adquisición de grandes extensiones por parte de inversores extranjeros generó controversia en algunos sectores de Chile. Entre las preocupaciones estaba la posibilidad de que el control de esos territorios quedara en manos privadas.
Tompkins, por su parte, sostenía que su objetivo era transferir las tierras al Estado para garantizar su conservación a largo plazo.
El proyecto avanzó el 15 de marzo de 2017, cuando McDivitt y la entonces presidenta Michelle Bachelet formalizaron la incorporación de los terrenos al sistema de áreas protegidas. El acuerdo permitió crear cinco parques nacionales y ampliar otros tres, entre ellos el Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins y el Parque Nacional Patagonia.

En febrero de 2019, el Ministerio de Bienes Nacionales de Chile confirmó que los ocho parques habían completado los trámites oficiales correspondientes.
Un legado que cruzó la cordillera
Tompkins murió en diciembre de 2015, a los 72 años, tras sufrir un accidente de kayak en el lago General Carrera, en la Patagonia chilena. Su fallecimiento ocurrió antes de la formalización del acuerdo, por lo que McDivitt continuó trabajando para concretar el proyecto que ambos habían impulsado.

La iniciativa de conservación también se extendió a Argentina, donde la pareja adquirió terrenos para restaurar ecosistemas y promover la creación de áreas protegidas. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los proyectos impulsados por ambos y sus colaboradores contribuyeron a la creación de 13 parques en Chile y Argentina.
En 2018, el conjunto de estas iniciativas fue reconocido por su contribución a la conservación de aproximadamente cinco millones de hectáreas en ambos países. El trabajo de la pareja dejó así una huella en la protección de ecosistemas de la Patagonia, a ambos lados de la cordillera de los Andes.
