Una vivienda antigua en la costa exige transformaciones que van más allá de la estética. La falta de circulación de aire y la humedad acumulada durante décadas pueden comprometer el confort y la conservación del inmueble.
Una reforma transformó espacios cerrados en ambientes iluminados y ventilados, combinando una arquitectura moderna con el respeto a la construcción original. Para ello, fue necesario resolver primero los problemas técnicos y, después, ocuparse de los detalles decorativos.
El proyecto técnico como punto de partida
El primer paso fue desarrollar un proyecto arquitectónico adaptado a las condiciones climáticas del litoral. Identificar los puntos de filtración antes de aplicar los acabados permitió planificar las reparaciones y reducir el riesgo de daños posteriores.
La selección de materiales también fue determinante. Las carpinterías de aluminio con pintura electrostática y los revestimientos resistentes a la humedad ayudan a proteger la vivienda frente a la corrosión y el desgaste provocados por el ambiente marino, donde las sales pueden comprometer los componentes metálicos y las estructuras de hormigón armado.
Un cronograma de obra permitió organizar las demoliciones, las instalaciones y los acabados para evitar interferencias entre las distintas etapas.
Integración de espacios para ganar amplitud y luminosidad
Eliminar paredes innecesarias permitió crear una distribución más abierta y facilitar la entrada de luz natural. Los colores claros y la integración visual de los ambientes reforzaron la sensación de amplitud.
La ventilación cruzada también ocupó un lugar central en el proyecto. Mediante aberturas situadas en diferentes fachadas, este sistema favorece la circulación del aire y ayuda a evacuar parte del calor acumulado en el interior.

Las nuevas instalaciones eléctricas, las claraboyas y los revestimientos con texturas minerales contribuyeron a actualizar los espacios. Un deck de madera tratada sirvió como transición entre ambientes, mientras que un jardín interior reforzó la conexión con la naturaleza.
Etapas clave de la ejecución de la obra
La organización de las tareas permitió coordinar las distintas intervenciones. El proyecto incluyó la planificación arquitectónica, las demoliciones necesarias para ampliar las entradas de luz natural, la renovación de las redes eléctricas y la instalación de sistemas que favorecen la ventilación.
La aplicación de revestimientos adecuados para las condiciones del litoral completó las intervenciones destinadas a mejorar la conservación del inmueble.
Materiales y acabados resistentes al ambiente marino
La elección de materiales resistentes a la corrosión fue una de las prioridades de la obra. El aluminio con pintura electrostática ofrece una alternativa para las carpinterías, mientras que el porcelanato con apariencia de madera combina un acabado cálido con una superficie de mantenimiento sencillo.

En las fachadas, los productos impermeabilizantes adecuados pueden ayudar a reducir la penetración de agua, siempre que se apliquen sobre superficies preparadas y se corrijan previamente las causas de las filtraciones.
La vivienda recuperó luminosidad, amplitud y funcionalidad sin perder su carácter original. La reforma demuestra que renovar una casa heredada en la costa requiere tanto decisiones estéticas como soluciones técnicas adaptadas al clima.
