Un libro quedó escondido detrás de una chimenea durante décadas y regresó a su biblioteca unos 150 años después de haber sido prestado

Libro quedó escondido detrás unaFoto ilustrativa: Marta Branco/Pexels

Una familia australiana encontró un libro antiguo dentro de una caja de té escondida detrás de una chimenea sellada durante las obras de reforma de su vivienda. El ejemplar permaneció sin identificar durante unos 30 años, hasta que Ross Simmons, de 77 años, reconoció en 2026 el sello de la biblioteca de Kiama.

La obra, titulada The Antiquities of Athens, está dedicada a la arquitectura de la antigua Grecia. La marca de la biblioteca reveló que el volumen debía haberse devuelto alrededor de 150 años antes, aunque no permitió establecer la fecha exacta del préstamo.

El hallazgo permitió recuperar una pieza de la historia de una institución local y reconstruir parte del recorrido de un libro que permaneció oculto durante generaciones.

Cómo llegó el libro detrás de la chimenea

La caja de té apareció durante la reforma de la vivienda familiar, dentro de un espacio cerrado detrás de la chimenea. Aunque el escondite mantuvo el libro apartado del uso cotidiano, la humedad afectó parcialmente su conservación.

La familia guardó el ejemplar durante décadas sin reconocer su procedencia. La identificación llegó cuando Ross examinó sus marcas y encontró indicios de que pertenecía a una colección institucional.

El libro llevaba el número de catálogo 506 y formaba parte de la colección histórica de la Kiama School of Arts, institución vinculada a los orígenes de la biblioteca pública local. Los registros sitúan su posible préstamo entre 1872 y 1890. 

Foto: Kiama Library

El sello que permitió rastrear su procedencia

La marca estampada en el interior del volumen fue la principal pista para identificar su origen. El sello vinculó el ejemplar con la biblioteca de Kiama y permitió relacionar el objeto encontrado con los registros históricos de circulación de libros. Ross planteó que uno de sus antepasados podría haber retirado la obra originalmente. 

Una devolución pendiente desde el siglo 19

La biblioteca de Kiama se estableció en 1872, y los registros sitúan la circulación del libro en las últimas décadas del siglo 19. Por eso, calcular el retraso hasta 2026 arroja un período cercano a los 150 años. 

Según las antiguas normas, los libros podían prestarse durante un mes y los retrasos generaban una multa semanal. Si esas condiciones se aplicaran de forma acumulativa hasta la actualidad, la penalización hipotética rondaría los 28.000 dólares australianos. Sin embargo, la biblioteca no cobró esa cantidad.

El interés del caso no reside en la multa, sino en la recuperación de un ejemplar histórico y en la posibilidad de rastrear su procedencia gracias a las marcas que conservaba. Después de décadas oculto, el libro volvió a conectar un objeto cotidiano con la historia de la lectura en Kiama.

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