Especialistas del Instituto de Botánica de Kunming identificaron en las selvas de Yunnan, al sudoeste de China, un hongo de gran tamaño que amplía el conocimiento sobre los ascomicetos.
La Academia China de Ciencias lo denominó Dianjunus rex, también conocido como D-rex. Debido a sus características genéticas, los investigadores establecieron una nueva familia taxonómica: Dianjunaceae.
Este organismo descomponedor contribuye al reciclaje de nutrientes en los ecosistemas forestales. Sus estructuras reproductivas alcanzan los 50 centímetros de altura y pesan más de dos kilos, dimensiones poco habituales entre los hongos de este grupo.
El estudio también incluyó análisis genéticos para determinar su posición evolutiva. Los investigadores compararon secuencias de ADN con bases de datos internacionales y utilizaron el reloj molecular para estimar la antigüedad del linaje ancestral.
Un linaje que se remonta a la extinción de los dinosaurios
El análisis evolutivo indicó que el linaje ancestral de este hongo surgió hace aproximadamente 65 millones de años, en torno al evento de extinción del Cretácico-Paleógeno, que acabó con los dinosaurios no avianos.
Aquella catástrofe provocó cambios importantes en los ecosistemas terrestres y alteró las condiciones ambientales. La acumulación de madera muerta y materia orgánica pudo favorecer a los organismos descomponedores capaces de aprovechar esos recursos.

Los investigadores consideran que estos cambios ambientales podrían ayudar a explicar la evolución de ciertos hongos, aunque no se ha establecido una relación causal directa entre la extinción y el origen de Dianjunaceae.
Técnicas genéticas que permitieron fechar el linaje
Los biólogos recurrieron a la secuenciación de ADN para situar al organismo en el árbol filogenético y determinar su relación con otros hongos. Los resultados lo vincularon con el orden Xylariales.
Para estimar la antigüedad de sus antepasados, los investigadores utilizaron el reloj molecular, un método que permite calcular cuándo se separaron distintos linajes evolutivos a partir de las diferencias acumuladas en sus secuencias genéticas.
La estimación de unos 65 millones de años corresponde al linaje ancestral de la familia taxonómica, no a la especie identificada actualmente en Yunnan. Esta distinción permite comprender mejor la historia evolutiva del organismo sin confundir la antigüedad de sus antepasados con la aparición de la especie actual.
El descubrimiento pone de relieve cuánto queda por conocer sobre la biodiversidad de los bosques asiáticos. Identificar una nueva familia de hongos también ayuda a ampliar la comprensión de los procesos de descomposición y reciclaje de nutrientes que sostienen los ecosistemas forestales.
Futuras investigaciones podrán examinar la distribución de estos organismos y sus relaciones con otros hongos. Su estudio puede aportar información sobre la evolución de los descomponedores y los cambios que han experimentado los ecosistemas a lo largo de millones de años.
