Un depredador de seis patas de hace 165 millones de años medía más de 5 centímetros y obliga a replantear cómo evolucionaron las piezas bucales de los hexápodos

Foto: Kristina Kutleša/PexelsFoto: Kristina Kutleša/Pexels

Un fósil descubierto en depósitos del Jurásico Medio en el este de China revela que un depredador de seis patas. De más de 5 centímetros de largo, vivió hace aproximadamente 165 millones de años. El hallazgo cuestiona lo que se creía sobre la evolución de las estructuras bucales en los hexápodos, el grupo al que pertenecen los insectos.

El espécimen, denominado Sinojapyx giganteus, medía más de 5 centímetros de largo y representa la única diplura —un animal con dos apéndices caudales parecidos a pinzas o filamentos— hallada en la Biota de Daohugou.

Pese a décadas de excavaciones en las que se recuperaron cientos de miles de fósiles de insectos, e además, los investigadores establecieron una nueva familia taxonómica, Sinojapygidae.

Un descubrimiento sin precedentes en el registro fósil

Investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Valencia examinaron este fósil excepcional, recolectado hace alrededor de 20 años. Los resultados, publicados en Proceedings of the Royal Society B, revelan detalles anatómicos desconocidos en las especies vivientes de dipluras.

El espécimen procede de depósitos asociados con la Biota de Daohugou del Jurásico Medio, en la región de Mongolia Interior. La preservación del fósil permitió documentar con detalle sus estructuras bucales, mandíbulas, pinzas caudales y abdomen mediante un microscopio estéreo y fotografías de alta resolución.

Las piezas bucales revelaron un patrón evolutivo diferente

El análisis del equipo mostró que la diplura antigua poseía piezas bucales parcialmente expuestas, estructuras utilizadas para manipular y consumir alimento. A diferencia de las dipluras actuales, cuyas mandíbulas están completamente encerradas dentro de la cabeza, las de Sinojapyx giganteus presentaban una condición intermedia.

Este hallazgo desafía la comprensión tradicional de la evolución de los hexápodos. La vista convencional sostenía que solo los insectos presentaban piezas bucales expuestas, mientras que los tres grupos no insectiles compartían un único origen de las estructuras bucales ocultas.

Los investigadores proponen, en cambio, que el ancestro común de todos los hexápodos poseía piezas bucales expuestas y que las piezas bucales ocultas evolucionaron de forma independiente en proturos, colémbolos y dipluras.

Por qué las dipluras son tan raras en el registro fósil

Las dipluras modernas son animales pequeños que viven en el suelo y no dejan rastros que se preserven con facilidad. Aunque la Biota de Daohugou ha producido cientos de miles de fósiles de insectos durante décadas de excavaciones, nunca antes se había encontrado una diplura en esos depósitos.

Sinojapyx giganteus es una excepción: su tamaño y las condiciones excepcionales de preservación permitieron que este animal, normalmente ausente del registro fósil, aportara información sobre la evolución temprana de los hexápodos.

¿Por qué un fósil recolectado hace 20 años se estudió recién ahora?

El espécimen fue recogido hace aproximadamente 20 años, pero estudiarlo requería un trabajo cuidadoso y exhaustivo. Los investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Valencia debían preparar el fósil. Examinarlo con un microscopio estéreo, tomar fotografías de alta resolución y comparar sus características con las de dipluras vivas y fósiles.

También realizaron un análisis filogenético completo para determinar dónde encajaba el animal en el árbol evolutivo. Este tipo de trabajo no puede apresurarse: comprobar que los hallazgos sean correctos y significativos requiere tiempo y dedicación.

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