El Almirante Karam superó su primera prueba de inmersión en aguas de la Región Metropolitana de Río de Janeiro. El resultado confirmó que los cálculos de ingeniería coinciden con el comportamiento real del casco bajo presión.
La embarcación, cuarto integrante de la Clase Riachuelo, alcanzará aguas operativas en el segundo semestre de 2027 tras completar evaluaciones adicionales de propulsión, navegación y sistemas de armas. Con 72 metros de longitud, la nave supera la altura de un edificio de 24 pisos y alberga 42 tripulantes.
Su capacidad más notable es permanecer sumergida hasta 70 días consecutivos mientras desciende por debajo de 200 metros. Estas características posicionan al submarino como un avance significativo para la Marina brasileña en operaciones que exigen sigilo absoluto.
Qué evaluó el ensayo
Durante la prueba, la tripulación no activó los motores: solo llenó gradualmente los tanques de lastre a través de aberturas controladas hasta que el casco alcanzó la posición prevista.
Los ingenieros monitorearon cómo reaccionaba la estructura a los cambios de peso e inclinación y recabaron datos sobre desplazamiento y estabilidad para verificar si las previsiones teóricas del proyecto se ajustaban a la realidad en el agua.
El silencio es crucial para la operación: el Almirante Karam puede lanzar minas, misiles y torpedos, y para permanecer indetectable necesita reducir al máximo el nivel de ruido, según informó el comandante.
El programa que construyó el submarino
Aunque todos los submarinos de la Clase Riachuelo comparten el mismo proyecto, pueden presentar variaciones sutiles en la distribución de peso. Por eso cada unidad se somete a evaluaciones independientes que evitan que un error pequeño en los cálculos comprometa el desempeño en situaciones reales.
El Almirante Karam aún debe demostrar navegación en superficie, inmersiones dinámicas a velocidad, respuesta de los timones y funcionamiento de equipos de comunicación y detección en diferentes condiciones. Inmersiones a profundidades extremas y verificación de capacidades de lanzamiento de minas, misiles y torpedos completan el ciclo de certificación antes de su entrada en servicio definitivo.
