Los tiburones pueden localizar una presa sin verla ni oírla gracias a una señal invisible que también produce tu cuerpo

Los tiburones pueden localizar unaFoto: Ben Phillips/Pexels

Un tiburón puede detectar a su presa incluso cuando está enterrada bajo la arena, sin necesidad de verla o escucharla. Pequeñas estructuras sensoriales distribuidas por su cabeza captan los débiles campos eléctricos generados por la actividad muscular y nerviosa de otros organismos. Esta capacidad le permite localizar alimento en aguas turbias o cuando la visibilidad en el fondo marino es limitada.

Estos órganos especializados complementan los demás sentidos del tiburón y le proporcionan información sobre su entorno. La clave está en cómo una señal eléctrica tan débil llega al sistema nervioso del depredador y se transforma en información útil para buscar alimento.

Las ampollas de Lorenzini: estructuras que detectan lo invisible

Las ampollas de Lorenzini son órganos sensoriales conectados a poros de la piel mediante canales rellenos de una sustancia gelatinosa que transmite las señales eléctricas hacia las células receptoras.

La mayoría de estos poros se encuentra en el hocico y la cabeza de los tiburones, zonas que les permiten detectar pequeñas diferencias de potencial eléctrico en el agua circundante. Esta capacidad puede ayudarles a localizar presas ocultas bajo la arena. 

Ejemplo de distribución de las ampollas de Lorenzini – Foto: Wikipedia/Chris_huh 

Las ampollas de Lorenzini están especializadas en la electrorecepción, es decir, en la detección de campos eléctricos. 

Cómo funciona este mecanismo sensorial

Los tiburones no ven la electricidad como si fuera una imagen ni disponen de un radar capaz de localizar presas a grandes distancias. La intensidad de las señales eléctricas disminuye con la distancia, por lo que su utilidad depende de la proximidad de la presa y de las condiciones del entorno.

La electrorecepción complementa el olfato, la visión y la percepción de movimientos en el agua, en lugar de sustituir estos sentidos durante la búsqueda de alimento.

Las células musculares y nerviosas generan diferencias de potencial eléctrico para funcionar. Parte de esta actividad produce campos eléctricos débiles que pueden detectarse en el agua circundante. Un pez parcialmente enterrado puede permanecer fuera del alcance visual del tiburón y, aun así, emitir señales que el depredador percibe al aproximarse.

Cómo utiliza el tiburón esta información sensorial

Al acercarse a una posible presa, el tiburón puede ajustar la posición de la cabeza y aprovechar las diferencias entre las señales recibidas por los receptores de distintas zonas del hocico. Esta información es útil cuando hay poca luz, el agua está turbia o la presa permanece oculta en el sustrato marino.

El animal no recibe una imagen precisa ni una identificación de la presa. En cambio, integra los estímulos eléctricos con otras señales sensoriales y ajusta su aproximación hasta localizar el objetivo.

Un mecanismo comparable existe en otros animales, como el ornitorrinco, que utiliza la electrorecepción para encontrar presas bajo el agua. 

¿Todos los tiburones detectan de la misma forma?

Las ampollas de Lorenzini son características de los tiburones y otros peces cartilaginosos, pero su distribución, sensibilidad y uso varían entre especies. Cada una habita en entornos diferentes y desarrolla estrategias de alimentación adaptadas a sus necesidades.

Un tiburón que caza en aguas abiertas se enfrenta a condiciones distintas de las de otro que busca alimento en el fondo marino. Por eso, aunque la electrorecepción es una capacidad compartida, su importancia durante la caza depende de la especie, el hábitat y el comportamiento del animal.

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