Las reconstrucciones computacionales del ecosistema del Jurásico tardío revelan un panorama brutal: las crías de saurópodos recién nacidas se convertían en alimento para los grandes carnívoros que dominaban las llanuras ancestrales.
Investigadores de la University College London utilizaron modelos computacionales para reconstruir cómo funcionaba el equilibrio entre depredadores y presas en un mundo donde la supervivencia dependía de estrategias de reproducción masiva sin protección parental.
Las crías, abandonadas por sus madres poco después de salir del huevo, formaban parte de la cadena alimentaria que sustentaba a los grandes cazadores de la época. Los modelos digitales permitieron simular cómo la ausencia de cuidado parental generaba una abundancia de pequeñas presas en un mundo de adultos colosales.
Por qué las crías se convertían en presas fáciles
La biología reproductiva de los grandes saurópodos era muy distinta de la de los mamíferos modernos. Las hembras depositaban numerosos huevos y abandonaban el nido después de la eclosión, sin acompañar a las crías.
Los recién nacidos carecían de las defensas y la experiencia necesarias para sobrevivir a los depredadores oportunistas. Su tamaño reducido respecto al de los adultos y la falta de protección los convertían en presas accesibles para los carnívoros.

El análisis de fósiles y huellas permite investigar las interacciones entre depredadores y ejemplares juveniles. Las marcas de dientes en fósiles de crías también aportan indicios sobre el consumo de estos animales por parte de los grandes carnívoros.
El papel del consumo de crías en la estabilidad del ecosistema
La depredación de ejemplares jóvenes pudo influir en la regulación de las poblaciones de herbívoros y en la distribución de los recursos del ecosistema. Al alimentarse de las crías, los carnívoros obtenían energía sin necesidad de cazar exclusivamente a los adultos gigantes.
Esta relación conectaba distintos niveles de la cadena alimentaria: las plantas alimentaban a los saurópodos, mientras que sus crías servían de alimento a los depredadores.
